Los mártires del Japón: 003

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Los mártires del Japón Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


AMANQUI:

Y a pesar del olvido,
vivas, cuanto adorado, obedecido.
(Pónenle los tres reyes las coronas a los pies en el trono, y el REY DE SIGUÉN se queda a un lado del tablado, sin llegar.)

EMPERADOR:

Rey de Siguén, ¿no llegas?
¿Cómo tú solo me obediencia niegas,
y tu corona en mi presencia tienes
sin rendilla a mis plantas con tus sienes?

SIGUÉN:

  Yo, Emperador, no me llego
porque no es bien que me humille
a quien con tirano imperio
el Japón hermoso rige.
Yo no vine a obedecerte,
aunque a aqueste tiempo vine;
que los vasallos leales,
a sólo su Rey se rinden.
Tayco Soma, que dichoso
en etérea mansión vive,
y al lado del sol eterno,
términos al cielo mide,
al tiempo que lo divino
de lo mortal se despide,
y su espíritu glorioso
al ajeno cuerpo asiste,
a Tayco, su hermoso hijo,
joven a quien toca libre
el cetro que agora ocupas
y la corona que ciñes,
siendo Rey, como nosotros,
te encargó, para que firme
estuviese en este Imperio,
a tus consejos humilde.


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