Los mártires del Japón: 015

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Los mártires del Japón Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


(Sale AMARQUE.)
AMARQUE:

  Hasta la estancia llegué
de Tayco, y como me vio,
tanto de mí se admiró,
que yo casi lo quedé;
  y entre muchas turbaciones
y un dudar tardo y prolijo,
al cabo de un rato dijo,
en mal formadas razones,
  que si acaso era yo Dios,
el mundo mayor hiciera
porque en el mundo cupiera,
pues sólo en él caben dos;
  mas ya a tu presencia viene
absorto, maravillado.
(Sale TAYCO vestido de piel.)

EMPERADOR:

¡Gran gusto en velle me ha dado!
¡Hermosa presencia tiene!

ALCAIDE:

  Confuso y ciego se admira,
porque, bárbaro ignorante,
siempre con igual semblante
al cielo y la tierra mira,
  al sol que en fuego le enciende,
atrevido a mirar llega,
y como su luz le ciega,
quitar los rayos pretende.
  ¡Tayco, Tayco!


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