Los mártires del Japón: 021

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Los mártires del Japón Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ALCAIDE:

Ya, Tayco, libre y confuso,
desde aqueste campo ves
tierra varia, cielo hermoso,
viento, nada al parecer.
La tierra nos da sus frutos,
piadosamente cortés;
produce las plantas bellas
que agora tus ojos ven.
Compone la primavera
un amoroso vergel,
que en variedad y hermosura
un cielo de flores es.
Verás de naturaleza
el apacible pincel
perderse entre los colores
que son de más interés.
Síguese el invierno, y luego
sujeto el campo al desdén
del viento, que licencioso
le roba todo su bien,
seco y pálido se muestra,
sin conservar ni tener
fino nácar en la rosa,
ni púrpura en el clavel.
Es el viento aquesta esfera
vaga, insensible, y en él
tienen estancia las aves
como en las aguas el pez.
Es el mar un monstruo horrible,
que aunque, soberbio y cruel,
pudiera cubrir la tierra,
guarda obediente la ley
del límite que le puso
el soberano poder
del sol, que en ardiente esfera
cercado de luz se ve.
Ya tú sabes que es el sol
padre universal que fue
de todo cuanto hay criado.


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