Los mártires del Japón: 078

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Los mártires del Japón Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


 

(Encúbrese en unas ramas, y sale QUILDORA y el EMPERADOR .)
QUILDORA:

¿Cómo, cielos, estáis mudos,
sin dar voces a un tirano,
cuando rayos fueran justos?

EMPERADOR:

Quildora hermosa, detente;
¿no ves, no sabes que oculto
el mundo con mi poder,
como el sol, hermoso y rubio?
¿Quién de mí puede librarse?
El mismo cielo, presumo,
pues volví a encontrarle sola,
que ha correspondido al gusto
que tengo de estar contigo.
Óyeme agora.

QUILDORA:

El que es sumo
Emperador del Japón,
¿pierde así el decoro suyo?
Quien compite con los dioses,
¿imita acciones del vulgo?
Tanto es mayor tu delito.

EMPERADOR:

Pues sin razón ni discurso
te resistes al amor
del que es inmortal trasunto
de los dioses soberanos,
ya deben hacerme tuyo
la violencia y tiranía.


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