Los mártires del Japón: 116

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Los mártires del Japón Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


EMPERADOR:

El cielo librar me quiso;
Quildora me dió ese aviso;
mira si es vano el temor.

TAYCO:

  ¡Cielos! ¿Cómo puede ser
que Quildora me vendiera,
que tan poca fe tuviera?
No hay que dudar, es mujer.

EMPERADOR:

  ¿Quién satisfacer pudiera?
Celos son los que lo han hecho.
  Mas muero entre mis cautelas,
porque no sé si es Quildora
o Nerea quien le adora.

BOMURA:

Pues tanto el alma desvelas,
  ..........................................
¿qué te aflige, que las dos
tienes delante?

EMPERADOR:

Algún dios,
piadosamente obligado,
  las trujo, ¡dulce ocasión!
No hay más bien que amor espere;
sabremos la que le quiere;
pues tan manifiestas son
  de este fingido villano
las traiciones que sabéis,
blanco de flechas haréis
su pecho . . . . . . . . . . . . . . .
  Atadle a un árbol.


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