Los prados de León: 104

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Los prados de León Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


D. ALFONSO:

Apártate allí. No hay cosa
tan segura y poderosa
por quien la muerte no pase.
(Lee para sí.)
  «Sobrino, ya tú sabes que la causa
que de mi reclusión fue la primera,
tuvo origen del conde de Castilla,
con el cual me casara el padre mío,
si no se lo estorbara el de Navarra,
puesto que nunca supo mi deseo.
La muerte, que descubre muchas veces
secretos que la vida no podría,
me obliga a que éste diga: que yo tuve
una hija del conde, aunque hasta agora
se ha criado encubierta en una aldea.
La aldea es Flor, de sus montañas bellas,
el nombre Nise; pero no es el mismo;
que Nise es por Inés, que Inés se llama,
porque se escribe con las mismas letras.
Si obligan estas últimas palabras
a un rey que tiene tanta sangre mía,
tu prima es Nise. Adiós; que ya la muerte
no me deja escribir.
Leonor a Alfonso.»
  ¿Hay suceso tan extraño?
¡Nise encubierta, mi prima!
Su honor, su sangre me anima
a que excuse el mayor daño.
  Traerla quiero a mi casa:
no viva, Nise, en aldea.
Dama, y no villana, sea;
sepa el estado a que pasa.
  Conde...


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