Memoria: El arca de Dios, cautiva

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​Memoria de apariencias del auto El arca de Dios, cautiva (1673)​ de Pedro Calderón de la Barca


Memoria de las apariencias para la representación de las fiestas del Corpus deste año de 1673 en el auto intitulado


El arca de Dios captiva


El primer carro ha de ser en su pintura una fábrica de templo rica de jaspes y bronces, la fachada de ambos cuerpos se ha de cubrir con una cortina de holandilla pintada en ella la portada en correspondencia de la demás fábrica. Esta cortina a su tiempo se ha de recoger arriba y dejar descubierto un retablo como de altar mayor, en cuyo principal nicho que será un medio óvalo redondo ha de haber un ídolo con rostro de mujer hermosa de medio cuerpo, y el otro medio de pescado a manera de sirena de color de bronce. Este ídolo a sus tiempos ha de postrarse la primera vez entero y la segunda ha de caer dividido a pedazos desuniéndose dél la cabeza, manos y brazos, que han de caer al suelo. Ha de salir por el lado derecho del retablo en una devanadera una mujer, la cual ha de llegar al altar a distancia que pueda alcanzar con la espada al ídolo a cuyo golpe se deshace. Ha de haber delante deste altar un pedrestal de jaspes, el cual al tiempo que caiga la cortina se ha de retirar, y sobre él se ha de armar dentro del vestuario un carretón con sus ruedas y barandas y su lanza, en que han de venir uncidas dos vacas cubiertas de piel natural lo más bien imitadas que se pueda. Este carro con el arca encima ha de atravesar todo el tablado hasta esconderse en el carro de enfrente, llevado de un mozo que irá debajo del faldón que ha de tener el carro.

El segundo carro ha de ser de fábrica bien adornada y a su tiempo en el segundo cuerpo se han de abrir tres bastidores y verse un trono con algunas gradas y una silla en que estará una mujer sentada y otra de rodillas, la pintura por de dentro será de colgaduras.

El tercer carro ha de ser una montaña que se ha de abrir también en bastidores y verse en ella un montecillo y en su cumbre un niño en una cruz.

El cuarto carro ha de ser correspondiente del primero, ha de ser la pintura de su primer cuerpo una campaña poblada de tiendas y escuadrones y países de batallas, y en el segundo cuerpo una fábrica de muralla adornada de trofeos de guerra; hase de abrir también en bastidores y verse un altar con otro niño y cáliz y hostia en él.

En lo bajo deste carro ha de salir un peñasco al tablado en que se ha de ver el arca, no fija porque se ha de quitar a la mano. El arca ha de ser del tamaño que diere la capacidad del carro, así para salir en este peñasco como para volver en el carro de las vacas; su hechura ha de ser a manera de sepulcro, toda dorada y estofada de cogollos y follajes de oro; de las cuatro esquinas han de subir cuatro carteles que rematen haciendo cúpula y en ellas dos serafines sustentando sobre sus alas una corona imperial.

                      Don Pedro Calderón de la Barca


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