Memorias de Bernardo Havestadt

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Memorias de Bernardo Havestadt
de Bernardo Havestadt


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'Mapa geografico y diario del padre BERNARDO HAVESTADT'[editar]

[http://web.archive.org/web/20090415002452/http://belverisi.googlepages.com/elhuingan


C H I L I D U G U: (Chili=Chile, Dugu=habla, lengua: La lengua de Chile)

"En el cual se detallan las provincias, ciudades, sitios, días y leguas que en los últimos meses del año 1751 y primeros meses del año 1752 recorrió, viajando por los dominios de los indios chilenos, el padre BERNARDO HAVESTADT, misionero de la Compañía de Jesús"


Transcripción, de parte del diario del viaje misionero hasta Malargüe, con comentarios explicativos o de ubicación, sólo de los lugares recorridos en el Norte Neuquino, excluyéndose las descripciones del tramo de Mendoza y algunas de Chile.

  • * * * * *

.....“El mismo año 1752 iníciase otra expedición espiritual o excursión a los montes Andinos y tierras de los Pehuenches, pertenecientes a Pire Vutan mapu (-Cordillera de los Andes-). Igualmente a las tierras tramontanas denominadas las pampas, donde habitan los Puelches o Patagonos. “El 29 de enero pasé la noche en Dito, (-Hacienda Canteras-) distante dieciseis leguas de Santa Feé y ocho de la ciudad de Los Angeles, porque más cerca no se encuentra ni agua, ni leña, ni forrajes para las bestias, a saber, para los caballos y mulas. “El 30, recorridas ocho leguas, acampé una legua más allá del río Entuco (-Antuco-), donde existe un lugar bastante ameno y abundante en leña, agua y pasto. Aquí busqué la manera y conseguí atraer a los españoles a que confesaran sus faltas y muchos confesados recibieron además la Sagrada Comunión. “El 31 pasé la noche cerca de la lava que a ambos lados arroja el volcán de la Laxa (-Volcán Antuco-). Este, cubierto todo el día por una nube, al caer la tarde se le vio vomitar fuego, llamas y lavas; además, durante toda la noche, muchas veces bramó con gran estrépito, no sin frecuentes sacudimientos y estremecimientos de tierra. Poco antes de arribar a dicho sitio, tuve que descender un monte muy escarpado y por un trayecto muy largo, vía angostísima y llena de piedras que, apenas pisadas rodaban. En este lugar, el año pasado, estuve en gran peligro de perecer. “El 1° de febrero, ocupados nosotros en recoger los equipajes para continuar el camino, el monte volcánico de la Laxa, repentinamente, hizo erupción con tal furia que sólo confiando en Dios, no pensara y me persuadiera ciertamente de que habíamos de ser cubiertos por una lluvia de piedras o de lava. En toda mi vida no vi cosa semejante, pues con gran estrépito salían densísimas masas de negrísimas nubes de humo que se cernían amenazadoras sobre nuestras cabezas: ¡no vi jamás manto de seda más negro ni con mejores volutas y pliegues más caprichosos!. Y si, como suele suceder, en esta nube de humo negrísimo hubiera estado envuelta la escoria, aún cuando nos hubiéramos encontrado separados de ella por más de una milla, habríamos perecido sin remedio; pero, por favor de Dios, todo aquello no fue más que puros espectros terroríficos y el humo quedóse en humo; y aún cuando tuvimos que caminar ocho leguas por sobre la escoria de este monte volcánico y entre las piedras arrojadas cerca de un lago, (-Laguna Laja-) formado también aquí, y aún cerca de la misma cumbre y cráter de la montaña, tronando entretanto a veces el monte e imitando otras el estrépito de armas guerreras y de muchas escopetas, respirando siempre iras y humo y por fin vomitando tanto fuego, que la llama que apareció era mayor que todo el volumen del monte, no padecimos, sin embargo, daño alguno. El mayor trabajo consistió en retener a mis cuatro indios a fin de que no retornaran a casa. “El 2 encontramos los primeros indios pehuenches en Liucura, (-En el plano figura después de haber cruzado el “Mons Achen”, Pichachén-) donde si bien todos preparaban la guerra y por momentos esperaban al enemigo, con todo, atentos y benévolos escucharon al predicador y ofrecieron sus hijos para el bautismo. N.B.- Aquí comienza una especie de yerba maligna para las bestias (-huecú-)”.

  • -Liucura, que significa: Liu=blanco y Cura=piedra o roca, es la actual denominación del cerro El Convento, al que hace referencia en 1806 Luis De la Cruz con el nombre de “cerro blanco”. Aquí, el misionero realiza los primeros bautismos en el Norte Neuquino-.

“El 3 acampamos no lejos de Gruleuvu (-Reñileuvú, en cercanías de la actual estancia Chacaico-). Hubo misa, sermón y ocho bautismos. “El 4, después de la misa, vino el cacique don Francisco Curupulqui, rogando que las mismas cosas hiciéramos con los suyos, distante una legua tan sólo (-Chochoy Mallín-), a lo que gustosamente accedimos. “El 5 después de haber recorrido dos leguas y bajado una difícil pendiente, vadeamos el Tucumán (-Trocomán, al pié del Pinin Mahuida-) y pernoctamos allende el bravo Ñudquen (-Neuquén-): y hay que hacer notar que es ésta, a lo que se sabe, la primera vez que un sacerdote, al menos en expedición espiritual, lo haya pasado. Lo mismo, entiéndase de los otros lugares, ríos y torrentes. El Ñudquen es un río bravo y solamente puede cruzarse en balsa, y por otra parte, como la Providencia de Dios misericordioso nos proporcionara un baqueano, lo vadeamos. Sin embargo, poco faltó para que el río arrastrara a los indios y toda la impedimenta juntamente con las bestias, por negligencia de los mismos indios en atender suficientemente las indicaciones del baqueano; pero avisados con grandes gritos, se sustrajeron del inminente peligro con todos los equipajes... El vado del río era una línea recta inclinada hacia la derecha así: I, al igual que se baja por una vía áspera y larga en cuyas riberas no existe ningún alimento; solamente hay piedras y escollos. Tuvimos que pernoctar detrás del otro monte no alto, pero de difícil ascenso y descenso (-Cura Mallín subiendo el arroyo Nuevo-). “El año anterior había predicado en Carcaien (-Caicayén-), Unodquin , (-Ñorquín, El Huecú-) Rutumhue (-actual El Cholar, Vilu Mallín-) sitios muy peligrosos por la yerba maligna. (-huecú-) Pero como estos lugares estaban completamente desiertos a causa de la guerra y los hombres habían emigrado, yo también tuve que emprender camino hacia otra parte. “El 6 pasé la noche en Putunmallin. (-valle de Chapúa-). Durante todo el día no hicimos más que subir y bajar montes dificultosos (-desde el paso del Cudío y por el valle del Chacay Melehue y el Curi Leuvú-), sobre todo uno muy alto, inclinado y escarpado, (-Cerro Negro-) con grave perjuicio para las bestias que tenían los vasos gastados y doloridos. Decían que había otro camino llano y bastante cómodo, pero muy peligroso a causa de los abrojos y de la cantidad de hierbas nocivas. (-El que viene por Tricao Malal, Chacay Melehue, cruza el Curi Leuvú, cerca de Chos Malal, y sigue por La Salada y hacia Tilhue, Tril y el Colorado-). “El 7 llegué a Tomen, (-Tromen-) donde hay un valle y un lago (-laguna Tromen-) al pie de las dos montañas volcánicas, llamadas Punmahuida (-Volcán Tromen y Huaille-). Sin duda alguna, el humo que a veces arrojan es tan espeso, negro y abundante, que aun a mediodía entenebrece el lugar y transforma el día en noche. Es cierto también que yo, durante ocho días, tuve que caminar en medio de estas escorias con gran dificultad para mí y perjuicio de las bestias, que gastaban sus pezuñas. Este lugar dista de Putunmallin solo dos leguas, las que, advierto, engañados por el guía, hicimos subiendo y bajando por un camino sumamente difícil y peligroso. (-trepando por los costados del cerro Negro y los encajonados valles de Leuto Caballo y Chapúa hasta Barros Negros-). “Hasta dicho Putunmallim llega el camino que conduce a las Salinas, distantes de allí un día de camino, (-Salinas de Pichi Neuquén y Chorriaca-) donde carece por completo el agua; por tanto, a fin de que las bestias no perezcan o mueran de sed y puedan refrigerarse con la frescura de la noche o sentir menos la sed, se va allí de noche y se emplean durante todo el día en recoger la sal, regresando a la caída del sol. Esta sal. como me refieren allí mismo, no es más que agua salada que brota en la cumbre de la montaña y luego se endurece en sal con el frío, la que después se recoge, raspando el suelo con una pala de madera. Esta sal es de mejor calidad y más transparente, según la serenidad del día en que brota de la fuente, pues si llueve, nieva o truena, o el cielo está nublado, también se hace turbia. Vine a Punmahuida en tiempo Cahuín. Llámanse así los días en que se entregan grandemente al deleite y a la embriaguez. (-Aquí es herido de un machetazo en la cabeza por un indio borracho-). “El 8 con todo el esfuerzo que pude, prediqué y no sin fruto, pues con la ayuda de Dios, muchos niños fueron regenerados en las aguas saludables del bautismo. Próximo existía un pueblo (-toldería-) bastante numeroso, (-actual Tricao Malal-), donde no pude llegar a causa de la dificultad de los caminos y por tener mis bestias las pezuñas completamente gastadas. No obstante, guiado solamente por Dios, proseguí viaje con la esperanza de llegar a Mendoza y trocar mis cuadrúpedos enfermos o inútiles por otros tantos sanos hasta el año siguiente; pero Dios dispuso la cosa de otra manera. “El 9 llegamos a Ranquel-mallin. (-Actual Barrancas-) “El 10, vadeado el Pichicovudleuvu (-río Barrancas-) pernocté en Livcai. (-Ranquil norte-)

Desde aquí llega hasta Malargüe queriendo ir hasta Mendoza, pero los indios se lo impiden, hasta con violencia y amenazas robándole el pan, el vino, el tabaco y las agujas que traía para regalar a los caciques. Creen que es un espía de posibles invasiones de los españoles o indios enemigos y por eso, decide regresar no por el camino que había hecho sino por una huella pegadas a las cordilleras del sur mendocino, al oeste del Río Grande, hasta llegar a Rincón de Piedra, frente a Puerta de Barrancas.

El 23 hicimos un viaje de tres leguas aproximadas, en dirección a un monte volcánico sin pico, (-Domuyo-) a cuyos pies encuéntrase un gran lago (-laguna Cari Lauquén, formada en tiempos remotos por desprendimiento de masa rocosa de un cerro cercano formando un endicamiento natural. En esos tiempos el lago tenía 26 Km. de largo. El gran reventón del dique frontal en 1914 lo dejó en su tamaño actual de apenas 2 Km. Son claramente visibles las antiguas costas a 90 metros por sobre el nivel actual-), a orillas del cual se ven vestigios de bueyes y vacas; pero no encontrando camino para ir más allá, regresamos, recorridas siete leguas en ese día (-imposibilitados de cruzar el lago, encontraron muy largo y difícil recorrerlo hacia el sur, y por ello, vuelven hacia el norte-); y después de haber cruzado con felicidad el Pichicovudleuvu,(-Barrancas-) acampamos en el lugar donde vivían los caciques don Perucho Huenchuñamcu y don Peruchu Prupagi, ambos llenos de atención v humanidad. (-desembocadura del Trovunco o del Buta mallín-) “El 25 subimos la primera serie de los montes andinos, la misma que llamase tercera, viniendo del reino de Chile. (-La identifica en el mapa como “Cordillera de los Pehuenches” o “Pire Vutan mapu”, macizo del Domuyo y que luego continúa hacia el sur en la Cordillera del Viento-). Principiamos caminando por las riberas del Pichicovudleuvu.(-Barrancas-) hasta que arribamos al lugar donde, allende el río, se ve cierta mancha grande y muy negra, parecida en su forma y figura a la mitad de la luna cuando esta en creciente, y que se forma de las piedras de un empinadísimo monte que no permite que la luz penetre en sus concavidades. (-El lugar es en las alturas de Puerta Barrancas antes de internarse por Cajón de los Nevados desde donde pueden observarse las manchas oscuras de las rocas de obsidiana que por una primitiva erupción taponaron el desagüe de la laguna Fea hacia Chile y la obligaron a volcarse hacia el Barrancas. El misionero cree que la mancha es una profunda quebrada, oscura porque no le da el sol-). Aquí se sube poco a poco hasta que más arriba, a mano izquierda, se distinguen los sitios cenagosos, que dejados a la izquierda se llega por fin a la cumbre de estos montes. (-Paso Crestón-). Causa horror no ver allí tierra, sino negrísimos escollos y muchos cubiertos de nieve. De aquí emprendimos viaje hacia el occidente, siempre que esto se podía, sin ningún rastro de camino, pisando nieve o durísimos v negrísimos escollos, hasta hallar alguna leña, pasto y agua, tres cosas que juntas difícilmente se encuentran más allá. sino después de recorrer nuevamente ocho leguas. Sin embargo, pareciéndonos este paraje demasiado triste, de común acuerdo resolvimos seguir más adelante. Salimos de estos apuros y topamos con dos sendas, semejante una a la otra y bastante trilladas; nos inclinamos a la de la derecha y después de hacer en el día doce leguas exactas, nos quedamos por fin donde si bien no había leña, no faltaba, sin embargo, agua y pasto. (-Arroyo La Crianza-). “El 26 hallamos leña del otro lado del río Barbarco, (-Varvarco-) que nace aquí de la boca amplia de un hermoso lago. (-Laguna, lago, Varvarco Tapia, la superior es Varvarco Campos-) “El 27 proseguimos caminando siempre hacia el austro o mediodía (-sur-) por la orilla del Barbarco, subiendo o bajando los montes adyacentes al río. “El 28, como ayer, orillando el Barbarco y siempre hacia el mediodía, hasta que libre este río de las estrecheces de los montes (-vado de las Arvejas-), entra en otros hacia el oriente, (-Ahilinco-) por lo que, abandonándolo, cruzamos un monte (-Por las alturas del Atreuco, Matancillas y luego por el arroyo El Chacay y por detrás del actual pueblo de Varvarco-) cuya senda nos condujo al río Ñudquen, distante de allí unas tres leguas, más o menos. En el viaje encontramos vacas y cabañas desocupadas del cacique Paginahuel (-Matancilla-). De este lado del río Ñudquen se ven dos sendas, una (de la cual hablamos el 1° de marzo) hacia septentrión (-costa izquierda del Neuquén-), la otra hacia el occidente, la que seguimos, vadeando el Ñudquen. Luego acampamos. (-El lugar de vado y acampe es frente a Invernada Vieja-). El 29 tuvimos que atravesar el río Ramquileuvu, (-Ranquileo-) al que se llega por una larga y penosa bajada, y de allí hay que ascender otro tanto. A la mitad de la subida encuéntrase una cueva enorme,(-Manzano Amargo-) de la cual distaba como tres leguas el cacique don Juan Cunchamanque, donde prediqué y bauticé algunos niños. Este lugar, es una extensa llanura con bastantes habitantes, y la mayor parte amiga de los españoles. Aquí encontré un soldado del Nuevo Tucapel (–soldado español desertor de Tucapel-); y como le preguntara en qué sitio me encontrara, contestó: que el Nuevo Tucapel distaba un recorrido de cinco días, vías Dahuehue (-Nahueve-) Liuleuvu,(-Lileo-), Rauleuvu (-Rarínleuvú, Guañacos-), Rugileuvu (-Reñileuvú-), Liucura (-Pichachén-), Volcán de la Laxa (-Volcán Antuco-) e interrogándole por dónde se iba a Chillanum,(-Chillán-) decía haber oído que Chillanum estaba situado del otro lado de los montes, pero que él, hasta entonces, nunca había ido por esa vía. Empero, como lo experimenté, conocí que había sido engañado por mis cuatro indios, por el soldado español y principalmente por el cacique Cuncham. Primeramente por mis indios, que fatigados y temiendo nuevos peligros, y porque también en sus casas ya habían comenzado las fiestas y borracheras, aconsejaron al español que me persuadieran a regresar y me ocultara el camino a Chillán; después por el mismo soldado que ardientemente deseaba tenernos de compañeros al regreso; finalmente por el cacique que estimándome muy generoso por ciertos regalos que le había hecho y que aún me quedaban muchos, me indicó el camino a Longaví, donde tenía un hijo, buscando con esto beneficiarse a sí mismo. Yo también, creyendo que la vía a Longavi era la misma que ellos llamaban Chillanum y por no regresar por el mismo camino que había venido, y también por conocer muchos otros por los cuales pudiesen entrar y salir los padres misioneros en sus excursiones espirituales, fácilmente me dejé inducir a hacer el trayecto por Longavi. Supe después que había un camino llamado aquí Chillanum y allá Chillano (-por el paso de Las Lagunas o Epu Lafquen-), bastante corto y cómodo, no impedido por otro obstáculo mayor que el que presenta en los meses de octubre, noviembre y gran parte de diciembre, el río Ñuble, que repetidas veces hay que cruzar y que en esos meses al derretirse la nieve, se vuelve muy correntoso y bastante caudaloso. En los demás tiempos del año, bajo ningún concepto puede ser pasado. Acá comienza la vía Chillan para los que se dirigen a Alico (-San Fabián de Alico-), luego el mismo Ñuble, por cuyas orillas hay que ir siempre, indicará lo demás hasta allí. Por lo tanto, si alguno de los reverendos padres misioneros desea visitar estos pueblos en busca de su propia salvación y de muchas almas, comience primero por Chillan, por la vía que ya describí, y no dude del fruto, sobre todo si los indios oportunamente son avisados por sus capitanes de la venida del padre misionero. Una vez aquí, si plácele marchar hacia oriente, tiene aquí señalados los sitios, principalmente si consulta el mapa geográfico, que en orden inverso lo conduzca a los puelches y Mendoza. Ahora, si prefiere ir a la derecha, hacia mediodía, podrá hacerlo por Dahueve, etc., y salir por el Volcán de la Laxa (-Antuco-) o por Duqueco (-rio Duqueco a Los Angeles-). Finalmente a la izquierda y salir por Longavi, o el río Maule, diríjase por el camino que parte ya hemos reseñado y parte reseñaremos a continuación. “El 2, yendo siempre cerca del río Ñudquen hacia septentrión, después de recorrer una sola legua, encontramos un sitio con agua buena y abundante leña y pasto(-Los Roblecillos-), no obstante, continuamos hasta el río Taunleuvu, (-Pichi Neuquén-) que desemboca en el Ñudquen; ambos son iguales en anchura y profundidad. “El 3, caminando siempre hacia occidente, repetidas veces cruzamos el Ñudquen, que distante del Taunleuvu unas seis leguas aproximadamente, hacia septentrión, escondiéndose entre los escollos donde cae, se pierde después por completo (-el río se interna por Cajón de los Chenques-). Se ven aquí dos sendas, una hacia mediodía y la otra hacia occidente. Seguimos por ésta al lado de un escabroso y elevado monte (-Frutillar, 2657 m.-) y pasamos la noche al pie de los montes Andinos, (-Paso Dial o Chañas, 2248 m.-), que aquí llaman serie segunda, (-Cordillera de los Andes-) cerca del Torrente (-arroyo Chañas-) que después de un trayecto de una legua muere en el mencionado Ñudquen. “El 4, traspasamos los Andes, bajamos a la derecha por los desfiladeros de estos montes, donde corre el Relvunleuvu, así llamado por la abundancia de hierba relvun (-la hierba conocida como Romaza-) que se encuentra en la orilla. En seguida llegamos a una extensa llanura, larga y amena, donde pastoreaba una enorme cantidad de vacas y caballos. Esta llanura a lo largo del Relvunleuvu, está separada de otra mayor. A orillas de este río pasamos la noche”.

A partir de aquí, en tierra chilena conocida, transita por caminos con el constante peligro de desbarrancarse, como casi le sucede el día siete. Al describir las bellezas de los valles cordilleranos, cierto día pregunta a los indios acompañantes si les agradaban esos lugares, a lo que le contestan: - “Padre, si no te hubieses introducido por estas sendas, bajo ningún concepto te hubiéramos acompañado; por el contrario, habríamos huido inmediatamente”. Después de varios días de recorridos indicados en el diario, concluye su viaje:

“El 21, vadeamos el Ñuble y después de otras tres leguas llegamos a nuestro colegio de Chillán. “El 22 anduve ocho leguas. “El 23, después de tres leguas, a caballo, cruzamos el río Itata. La noche la pasamos no lejos del río Claro, a dos leguas del río de la Laxa. “El 24, por un ancho vado, traspasamos el Lascam (-río Huaqui-) y como comenzara a llover nos dirigimos a la casa de un español amigo. “El 25, regresado a la casa de Santa Feé sano y salvo (-Suroeste de Los Angeles-), celebré la santa misa, dando las debidas gracias a Dios O.M. con todo mi corazón y sumamente agradecido. Suman 649 leguas.” .-

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OBSERVACIONES Y COMENTARIOS

1) Fray Bernardo Havestad, nació en Colonia Agripina (Renania). Sacerdote de la Compañía de Jesús, “jesuita”, en agosto de 1746 parte del monasterio de Westfalia con destino a América. Su primera escala es en Río de Janeiro de donde prosigue a Buenos Aires y de allí, por el camino de Mendoza, llega a fines de 1747 a Santiago de Chile. Pero su destino son las misiones de la Araucanía con sede en la Casa de la Orden en la ciudad de Concepción. Desde este centro misionero de los jesuitas, visita y misiona en distintas “capillas” en la tierra de los “indios chilenos” de las cuatro “Vutan mapu” (Grandes Provincias): “Lauquen vutan mapu”: costa del mar; Ragitun Vutan mapu”: planicies ceracanas a la costa; “Ina pire Vutan mapu”: el propio macizo de los Andes; y “Pire Vutan mapu”: cerros nevados entre los Andes y las Pampas. Sus dos viajes más importantes fueron en 1751 hasta las nacientes del Bio Bio y las adyacencias cordilleranas del volcán Copahue, del lado chileno. Prosigue luego hacia el Norte Neuquino recorriendo Caicayén, El Huecú y El Cholar, por poco tiempo y sin éxito por encontrarse los indios en acciones de guerras internas. En 1752 realiza una verdadera epopeya, considerando la época y las condiciones de viaje del momento, por terrenos totalmente desconocidos. Entrando por Pichachén (“Mons Achen”), “bautiza” y vadea “el bravo Nudquén” y el Barrancas llegando hasta Malargüe. De allí, ya que no se le permite llegar hasta Mendoza, regresa entrando por el norte neuquino en la zona de las lagunas de Varvarco; baja hasta cerca de Invernada Vieja, vadea el Neuquén bordeándolo hasta trasponer el Pichi Neuquen, saliendo a Chile y Chillán, por el paso del Catrinao. Como él lo expresa en su “diário de viaje” el objeto del mismo era abrir caminos para futuros trabajos misioneros en la zona de “Pehuenches y Patagonos”. Los propósitos misioneros de los jesuitas en tierras del norte neuquino, se inician con las obras de construcción de un centro misionero en el valle de Guañacos en 1756 que incluiría capilla, salón de reuniones, alojamiento de misioneros y “escuela”.... El esfuerzo se ve interrumpido por la Cédula Real de Carlos III, 27 de febrero de 1767, que ordena expulsar a todos los sacerdotes jesuitas de los dominios del Rey de España, esto es de toda América. Havestadt, abandona Chile y luego de varias peripecias, incluso naufragios y pérdida de casi todas sus pertenencias y papeles, pasando por Perú y Colombia, llega a Génova en 1770 donde transita por varias ciudades y conventos, llegando a su monasterio de Westfalia recién en 1772. Allí escribe sus memorias misioneras, reunidas en su libro “Chilidugu” que significa: Lengua de Chile y que publica en 1777 “..para que los europeos se queden asombrados viendo que una lengua como la de Chile, se hable en el último rincón del orbe y por una gente tosca e inculta, que ni escribir ni leer saben; una lengua de la cual por el conjunto que tiene, me atrevo a decir y sin escrúpulo a cualquiera de otro idioma: Si tu lengua es buena, tanto más que ella es la lengua chilena”. El Chilidugu, escrito en latín, nunca fue traducido completamente al castellano y sólo se conoce en nuestra lengua la parte séptima, el viaje de 1752, que fue hecho traducir por Félix San Martín, publicado en 1919 en su libro NEUQUEN y reeditado en 1930, con una impresión fascimiliar en 1991 por el Fondo Editorial Neuquino.

2) En el contexto de los viajes de “exploración y conquista del Neuquén”, conviene recordar los primeros pasos históricos del Neuquén, especialmente en el Norte Neuquino, hasta 1800:

  • 1549: Expedición de Francisco de Villagra emprendida desde Tucumán y en busca de la mítica “Ciudad de los árboles”, llegando al sur de Mendoza y, se supone, el norte del Neuquén,
  • 1550/52: Expedición de Jerónimo de Alderete entrando por el paso Pichachén.
  • 1553: Expedición de Pedro de Villagra a Truquico y Pichi Neuquén.
  • 1563: Excursión de Pedro de Leiva, hasta la Cordillera del Viento informando de “minas de oro y plata”
  • 1650: Viaje del Padre Rosales desde el Nahuel Huapi entrando a Chile por Pichachén
  • 1666: Expedición esclavista en el sur, del capitan Diego Villaroel, ordenada por el Gobernador general Juan Verdugo de Chiloé
  • 1670: El padre Nicolás Mascardi misiona en Nahuel Huapi donde es asesinado por los indios en 1673
  • 1688: Fray José de Zúñiga, de paso para Nahuel Huapi, funda una misión y capilla en Ruca Choroy
  • 1703: Fray Felipe Van den Meren, junto con el padre Juan José Guillelmo, restablecen la misión de Nahuel Huapi. Muere supuestamente envenenado en 1707, en Ruca Choroy, en viaje de regreso a Concepción.
  • 1716: Muere Fray Guillelmo, también supuestamente envenenado y le sucede provisoriamente Fray Manuel de Hoyo y luego el padre Francisco de Elguea.
  • 1717: Saqueo e incendio de la misión del Nahuel Huapi. Muere Elguea y todos los ocupantes. Se abandona cualquier intento de reavivar la misión del Nahuel Huapi.
  • 1751: Primera entrada de Havestadt misionando en el Norte Neuquino.
  • 1752: Segunda entrada de Havestadt en Neuquén y viaje a Malargüe
  • 1756: Inicio de la misión y capilla “Nuestra Señora del Pilar de Rarín Leuvú” en Guañacos por misioneros jesuitas y por el padre Angel de Espiñeira, que luego será Obispo de Concepción.
  • 1767: Abandono de las misiones en Neuquén por la expulsión,por orden Real, de los jesuitas de América.
  • 1769: Asalto y matanza pehuenche en el valle del Reñi Leuvú de 600 mulas cargadas con sal de Truquico, Chorriaca y Pichi Neuquén que se llevaban a comerciar a Chile.
  • 1770: Fortalecimiento y vigilancia del paso Pichachachén, desde el fuerte de Antuco, Chile, al mando de Don Ambrosio O’Higgins. Su estrategia fue proponer al Rey de España, la “guerra al poncho” para exterminar la famosa y codiciada industria pehuenche del tejido, sobre todo ponchos, que competía con gran éxito, con la industria textil de la Corona española en la Colonia.
  • 1772: Expedición contra los Pehuenches del sargento Juan Fernandez, entrando por Alico o Epu Lafquen
  • 1774: Viaje y descripción de la Patagonia por el Padre J. Tomas Falkner.
  • 1783: Expedición de Basilio Villarino por el Río Negro y el Limay hasta el Colloncura.
  • 1788: Primera expedición desde Mendoza de Francisco Esquivel y Aldao entrando en el Norte Neuquino.
  • 1791: Se inician varios viajes del Padre Menéndez que durarán hasta 1793.
  • 1792: Segunda expedición de Aldao llegando hasta Catan Lil.
  • 1796: Expedición del Comandante Francisco Barros llegando hasta Tricao Malal

Referencias:

  • Expediciones desde Buenos Aires o Mendoza
  • Expediciones o acciones militares desde Chile
  • Viajes y acciones misioneras desde Chile

3) Para un correcto entendimiento del plano trazado por el misionero, hay que tener en cuenta que no es un mapa, propiamente dicho, sino un esquema geográfico ideal o una interpretación y ubicación lineal. Esto explica las 4 “corridas” en línea de los cerros y montañas. La más larga, es la conocida cordillera de los Andes “chilena”, le siguen los Andes “de los pehuenches”, luego vienen los Andes y el macizo del Domuyo y la última, los cerros que va cruzando hasta Malargüe, dibujando separados de ellos el Tromen y el Palao. El trazo del río Neuquén es muy exacto para la época; basado en lo que el misionero personalmente ve y las informaciones que le dan los indios. Se destacan las principales confluencias: el Pichi Neuquén, el Neuquén superior y el río Barbarco, incluida la laguna. Lo que él no ve personalmente, lo imagina o lo supone y ahí se producen algunas confusiones o “imposibles” en el plano. Es llamativo, sin embargo, que en el plano no figure la laguna Laja, tan grande e imponente, o la Cari Lauquén y sí detalles como las “sali fodinae” (minas de sal en la zona del Palao), la laguna del Tromen, la Negra o Fea de donde hace nace el Barrancas y la del Varvarco en las nacientes del mismo río. El recorrido y los principales puntos tocados en este viaje han inducido a errores de ubicación del itinerario a la mayoría de los autores, como Félix San Martín y el Dr. Gregorio Alvarez, tanto en la entrada como en la salida del Norte del Neuquén. Luego de Antuco, cruzado el Pichachén y bajando desde Moncol, llega al actual cerro “El Convento” donde está el inubicado “Liucura” que es el “cerro blanco”que en 1806 visitará el Capitán De La Cruz; De aquí sigue al actual Chochoy Mallín y continuando por el paso de Cayahue baja y vadea el Trocomán. Costea el Neuquén un corto trecho hasta frente al actual Cura Mallín “bautizando” y vadeando “el bravo Ñudquen” (5 de febrero). Trepa las lomas hasta el paso de El Cudío y prosigue por el Chacay Melehue acampando en el actual El Alamito. Cruza el Curi Leuvú y faldeando el cerro Negro llega a Leuto Caballo para terminar alojándose en la laguna Tromen. No alcanza la confluencia del Neuquén con el Curi Leuvú (actual Chos Malal), como muchos afirman, ni cruza el Neuquén por Guañacos-La Primavera como afirman otros. Otra confusión es con respecto al Covud Leuvu, como se conocía en la época el río Colorado, que en el plano indica el recorrido del río Grande.

4) El misionero comienza su viaje acompañado por un soldado español, cuatro indios, una yegua madrina, cuatro caballos, siete mulos y, sobre todo, la codiciada mula en que cabalga el misionero. Los acompaña un perro, aunque en el diario aconseja que “es peligroso y además inútil, llevar consigo perros en estos ásperos y largos caminos, pues las patas, así de los caballos como de los perros no acostumbrados a estos caminos, en pocos días se gastan de tal manera que, a pesar de sus esfuerzos les es imposible continuar”. Durante el viaje va comprando y cambiando cabalgaduras, haciendo este resumen al final del viaje: “...de seis caballos, dos, y de veinticinco mulos, diez y seis también se salvaron, excepción hecha de la yegua madrina y su potranquita de pocos días, que completamente exhausta murió por haber comido hierba nociva”. Leyendo las peripecias del viaje, uno se admira de que Havestadt haya vuelto sano y vivo habiendo pasado por caídas de caballos, rodadas, golpes de sables en la cabeza propinado por un indio borracho, puntas de lanza amenazadoras frente a su pecho, y tránsito nocturno al borde de precipicios increíbles. A ello se le suma, la falta de baqueanos verdaderos y el engaño permanente de que era objeto por sus propios indios acompañantes, además de la codicia de los indios en distintos lugares del viaje que querían quedarse con el pan, el vino, el tabaco y las agujas del misionero. En Malargüe le roban hasta la mula. Havestadt se auto describe adaptado a la vestimenta del “roto chileno”, vestido “como todos los padres de la Compañía de Jesús, a excepción de la capa, en cuyo lugar, como se acostumbra entre la gente de Chile, usamos el poncho, vestido que consiste en que está confeccionado en forma de rectángulo ancho y largo, a manera de manta, en cuya mitad hay una abertura, por donde se mete la cabeza y de tal manera cae, que cubre, defiende y adorna todo el cuerpo conjuntamente con los brazos, cuanto uno quiere, además de “espuelas en los pies, y sobre el pecho el crucifijo grande de los padres misioneros, guía en el camino y en los peligros escudo, defensa y tutela”. Esta vestimenta, al igual que su “carpa de algodón”, “de figura cónica, que sostenida en el medio por su varilla, de tal manera se extiende, que si es necesario, sin ningún desdoro, puede y haga las veces de habitación o capilla”, un verdadero lujo para la época de la expedición, queda reflejado en el dibujo del plano.

5) A pesar de las peripecias sufridas, el misionero logra cumplir sus propósitos de hacer conocer la amplia zona describiendo posibles centros misioneros donde se asegure la existencia de “leña, agua y pasto”, y recomendando los itinerarios más aptos. Resume su itinerario reconociendo que “de cuatro partes, tres por lo menos, son de lavas o peñascos o de piedras tan duras y afiladas que los caballos y mulos no acostumbrados a ellos, en pocos días se ven con los vasos gastados y deshechos”. Advierte a futuros viajeros de que “en estos montes, doquiera reina la escasez, a excepción de corderos y terneros, los que, mientras pueden (los indios) venden a precios elevados; pero bajo ningún concepto venden el caballo y el mulo y nadie se imagina cómo apetecen los caballos y mulos, aún del mismo padre misionero. Es tanta la abundancia de caballos de primer orden, que ha de ser muy pobre quien no posea muchos. La particularidad de estos animales está en que sin sacudimiento alguno del cuerpo, llevando siempre el mismo paso, recorren con admirable velocidad veinte o más leguas en el día. Lo mismo dígase de los mulos”. Sin embargo, estos mismos animales que le prestan invalorables servicios en los viajes y las guerras, también son su principal fuente de alimento, sobre todo “los caballos y los mulos inservibles para andar y para la carga, y las más de las veces las yeguas, que mucho abundan”. Además, “comen guanacos, animales silvestres semejantes al camello, pero que carecen de joroba y no sirven para la carga; también se alimentan con huevos de avestruces”.

6) El diario es muy preciso, en general, en las distancias recorridas aunque muchos nombres de la época ya han desaparecido y es difícil ubicarlos en el paisaje actual para quien no conozca personalmente y de “recorrida” la zona norte del Neuquén especialmente el Departamento Minas. Llama la atención que a pesar de recoger la mayor cantidad de nombres posibles, de ríos, arroyos y otros accidentes geográficos, no aparezcan nombres tan comunes, para nosotros, como el “Domuyo” a pesar de tenerlo casi siempre a al vista en todo su recorrido por el norte neuquino. Sólo hace referencia a él como “monte volcánico sin pico”. (Como complemento curioso que llama la atención, tampoco lo nombra el diario de viaje de Luis de la Cruz en 1806, a pesar de que es más detallista que Havestadt. Simplemente nombra los montes de Barbarco. Tampoco lo nombran los partes militares de 1879. (Recién aparece el nombre “Domuyo” y “Cordillera del Viento”, en los trabajos de límites en los Andes de Olascoaga en 1882). A la laguna Cari Lauquen, a pesar de lo llamativa por su gran extensión en ese tiempo, más de 26 Km, simplemente la nombra “un gran lago” (Su desastroso reventón, recién se produjo el 29 de diciembre de 1914 arrasando los márgenes del Barrancas y Colorado con pérdida de innumerables vidas humanas y la destrucción total de sembrados, chacras y ganaderías. Sus efectos se hicieron sentir hasta la desembocadura del río Colorado en el Atlántico). Tampoco hace gran referencia a la fauna y flora en todo el recorrido, salvo que sean lugares con buena agua y leña para alojar y atender las cabalgaduras. Es valiosa la información de las erupciones en el volcán Laja y las negras y espesas humaredas que describe en el volcán Tromen, y aunque no lo dice en el diario, al Domuyo lo dibuja en su plano como un monte echando llamas y humo al igual que los nombrados y otros más. No nombra el río Curi Leuvú, lo que puede deberse a que al cruzarlo más arriba de su unión con el Chacay Melehue, su anchura con poco agua, dada la época, febrero, no le llamara la atención.

7) La “yerba maligna para las bestias” a la que hace referencia el misionero, es una “hierba nociva, que es muy común aquí, como también en otros lugares, hierba que aún comida en pequeña cantidad, de tal manera los afiebra y debilita, que se caen por no poder sostenerse en pie; más aún, se mueren si comieren un poco más de esta hierba. El único remedio consiste en bañarlos frecuentemente en agua fría y así, en tres días, beneficiados, sobre todo con la frescura de la noche, se restablecen”. Este envenenamiento o borrachera, desde muy antiguo era conocido por los indios con el nombre de huecú y lo atribuían a un cierto tipo de pasto, el “coirón blanco”, aunque otros sostenían que el envenenamiento era producto de emanaciones gaseosas invisibles que surgían de la tierra en ciertos lugares. Sólo en tiempos recientes se supo que el “envenenamiento” es producido por un hongo que parasita o aparece en cierto tipo de pasto coirón y sólo en épocas y lugares determinados. El remedio que nombra el misionero, mas la sangría en la vena de la cabeza que se le hace a los animales “ahuecuados”, aún se practica, al igual que el ahumado o sahumerio con ramitas de piche. Los indios le hacen creer al misionero que si a estos animales enfermos, luego de la sangría se les coloca un trapito rojo colgando de su cabeza y que pueda ser visto por el animal, hace que al animal “le parezca que está muy herido y arroja mucha sangre y de esta forma se asusta y se le va el amodorramiento y cura en forma más rápida”. Cierta o no, la medicina del trapito rojo ha echado raíces en el subconciente campesino y aún pueden verse cintas rojas anudadas en los cabestros. Quizá de aquí también venga la costumbre de anudarse trapitos rojos, a personas, animales y objetos para precaver el mal de ojo o la envidia, entre la gente de campo y de las ciudades.

8) Como dato sumamente curioso, encontrándose el Padre Havestad realizando una misión años más tarde en Uco (1763) a 156 kilómetros al sur de Mendoza, encuentra allí un perro que había abandonado entre los indios, por tener las patas lastimadas cuando regresaba de Malargüe, el 20 de febrero de 1752. Con sorpresa, tuvo la alegría de que allí “encontrara a mi perro, ya viejo y sin colmillos, el cual sin haber sido llamado volvió conmigo, en lo que se ve la mano de la Divina Providencia que lleva razón de todas las cosas”.

9) Entre la escasa descripción de la fauna, es interesante lo que anota con respecto al puma o “leones no africanos, sino de otra clase, más bien semejantes a la leona que al león, pues carece de melena, y dañosos solamente para los caballos y ovejas; se trepan a los árboles y cuando se ven próximos a ser capturados y muertos, derraman lágrimas”.

10) Las 649 leguas (3373 Kilómetros) que suma el misionero al final de su diario, van desde la salida del convento misión de Santa Fe hasta Malargüe y su regreso a Chillán terminando, otra vez en Santa Fe, al sur oeste de Los Angeles, cuatro días antes de cumplir los dos meses de viaje.


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CONCLUSION

El diario de viaje del Padre Havestadt, es el primer documento que escribe la palabra “Ñudquen” al que encuentra y vadea el 5 de febrero de 1752. Con justicia y reconocimiento, muy bien podría considerarse este día como fecha bautismal y fundacional del Neuquen. Además de ser el primer misionero que entra en la zona, es el primero en hacer conocer documentadamente esta región del Norte Neuquino. La importancia de esta desconocida región recién comenzará a ser tenida en cuenta desde 1800, llegando a convertirse en parte importante de la economía e historia argentino-chilena: los caminos de “la única sal oficial del Obispado de Concepción”; las rutas de las haciendas robadas, por indios y cristianos, en las pampas a las que se las engorda en estos valles cordilleranos; la exploración, trazado y sueño trunco del primer camino interoceánico “para carretas, ida y vuelta” entre Buenos Aires y Concepción; la última batalla de la Independencia americana “contra los últimos defensores del Rey de España” (los Pincheira), en Las Lagunas; la primera colonización blanca, efectiva, en la Patagonia en la “Colonia Malbarco” y por fin, “la Primera Autoridad Civil del Neuquén” a la par del nacimiento y desarrollo de su riqueza aurífera que la colocó como “la California argentina”. Este destino minero ya había sido profetizado por el misionero cuando en su diario afirma: “Nada digo de las innumerables y riquísimas minas de oro y plata”, aunque no describe lugares.

Sin embargo, todas las maravillas que el misionero relata de las zonas visitadas y lo bien que fue atendido por muchos caciques e indios en general, no alcanzan para tapar los duros recuerdos de los sufrimientos y peligros pasados, tanto que al terminar su diario confiesa: “A pesar de ser cierto todo esto, como lo mencionado en mi Diario, hoy no obstante siento así: Por todo el mundo no volveré otra vez a Chile, quiero ir solamente por Dios”.

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Responsable: Isidro Belver - Huinganco - Neuquén



BIBLIOGRAFIA

  • NEUQUEN - Félix San Martín – Fondo Editorial Neuquino (1991)
  • LA VOZ DE ARAUCO – Padre Ernesto Wilhelm de Moesbach
  • NEUQUEN – Dr. Gregorio Alvarez – (Tomo I)
  • PRIMER CONGRESO DEL AREA ARAUCANA ARGENTINA – 1963
  • CARTAS TOPOGRAFICAS Y SATELITALES – Inst. Geo. Militar
  • ARCHIVOS Y DOCUMENTACION PERSONAL