Memorias de la Real Academia de la Historia/Tomo I/Noticias históricas de la Academia

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NOTICIA


DEL ORIGEN, PROGRESOS,

Y TRABAJOS LITERARIOS

DE LA

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.


La Noticia histórica de la Academia , después de un largo silencio de medio siglo , no será , como algunos acaso creerian , la apología , sino el despertador del mismo Cuerpo : un respetable recuerdo de las obligaciones que le impone la relacion de lo que hasta aqui ha trabajado obscuramente , para llevar al cabo , y presentar al público , impaciente quizás , el fruto de tantas tareas y dispendios. Esta historia , que con mas rigor que á otras debe guiarla la verdad, no se destina á celebrar hechos vanos, ó magníficos deseos : será la confesion de los descuidos , de la inconstancia , ó de la tibieza de los hombres , quando ven remoto el interés de su gloria , ó de su fortuna , puesto que hasta aquí las Letras, por sí solas, no constituyen una clase ó un destino en el Estado ; será la explicacion de la conducta de un Cuerpo moral, que ha dado hasta hoy pocas señales públicas de vida , á pesar de haber vivido en continuo movimiento.

 Podrásele disimular á la Academia el atraso de algunas de sus obras , por las precauciones que últimamente ha tomado para desempeñarlas con mas solidos fundamentos. Si desde sus principios hubiese dedicado sus conatos , que debian ser su principal estudio entonces , á la adquisicion , acopio , y ordenacion de libros , actas , privilegios , y otros documentos históricos de nuestras tras antigüedades , y abstenídose de idear obras superiores á las fuerzas de un Cuerpo recien nacido ; las hubiera podido dar dig- nas de su nombre. Pero mal podia dar el fruto deseado , quando no estaba aiín criado , nodrido , y robusto : faltábanle los auxi- lios , y las facultades.

 Los objetos del Instituto que habia adoptado, eran , y serán siempre , inmensos por su naturaleza, y diversidad : pcdian unión, método , constancia en los operarios , concordia de dictámenes , y mas aiín de ánimos , y sobre todo, uniformidad de manos, por- que cada vez que éstas se mudaban , se suspendían,© se emba- razaban los trabajos , por la diferencia de la pluma , del juicio, d del ocio de los sugetos.

 Por otra parte , antes de escribir era necesario recoger ma>- teriales , escogerlos , ilustrarlos , disfrutarlos : todo esto pedia tiem- po , dinero , inteligencia , y mas que todo , buena voluntad en los individuos , ocio en los que habían de trabajar , y permanencia en su domicilio ó destino. Faltábanle también una librería, un monetario , colecciones de códices , y otros muchos auxilios que hoy posee , para trabajar con acierto : siendo de grande impor- tancia los viages literarios , que á sus expensas , ó baxo de su dirección , se executaron mas adelante al Escorial , á Toledo , Alcalá , Mérida , Andalucía , Talavera la Vieja , Cabeza del Grie- go , &c. En una palabra , era menester criar la Academia antes de criar obras : y ésta siempre será operación lenta.

 Considérese además , que el Instituto de este establecimiento, por demasiado vago y grandioso , abrumo desde los principios á la misma Academia , que antes de conocer sus fuerzas y facul- tades , se engolfo en vastas empresas apenas habia salido de su infancia , las quales era difícil desempeñar con operarios cuyo destino y fortuna , como queda dicho , no eran las Letras : por consiguiente no se podia contar constantemente con el primer zelo y fervor de los Académicos , ni con su permanencia en Ma- drid. Unos adquirían destinos que los apartaban de la Corte; otros recibían empleos en la misma Corte que les impedían la asistencia ordinaria , y el desempeño de qualquier trabajo de re- partimiento. Con esta continua alteración , mal que se ha experimentado siempre , perdía el Cuerpo todos los años sugetos ya conocidos , y recibia otros nuevos , que debian dar pruebas de su aptitud y servicio : de consiguiente las comisiones mudaban de manos , los trabajos se atrasaban , entraba la desconfianza , luego la impaciencia , y el disgusto de lo empezado ; y con el buen deseo de alcanzar lo perfecto , y dar al público muestras de su aplicación y utilidad , anduvo muchos años vacilante de proyec- to en proyecto , dexando uno y adoptando otro : en cuyas pre- maturas tareas se ha malogrado alguna vez mucho tiempo , su- dor, y dinero.

 Pocas Academias habrán trabajado mas , y dado menos testi- monios al público de sus obras ; y no diremos que por falta de sugetos de conocida instrucción , laboriosidad , y talento : publí- canlo las producciones varias que han dado á luz muchos de ellos antes y después de ser miembros de este Real Cuerpo : claro está que en este caso eligieron ellos el asunto ; y esperaron de sí mismos, y para sí solos, la gloria ,d la remuneración. Debie- ran acaso haberse abrazado medios mas fáciles para publicar al- gunos trabajos académicos ; pero los Cuerpos , mas escrupulosos y circunspectos que los autores particulares , temen también mas el comprometer su concepto , y su autoridad : y esto mismo los hace lentos é irresolutos , como ha sucedido á este en muchas ocasiones.

 A pesar de esto , no se debe callar aquí que la Academia ha llevado sus trabajos mas allá de lo que se cree , y de lo que el público puede agradecerla mientras los ignore , ó no los dis- frute. No se la podria,sin injusticia , tachar de desidia ó indo- lencia ; acaso no habrá acertado siempre con sus trabajos ; pero sus tareas han sido largas y prolixas , cuyos frutos , que hoy guar- da en su seno , saldrán algún dia mas sazonados , como mues- tras de sus desvelos y aplicación.

 Por una fatalidad , común á casi todos los Cuerpos , que, por decirlo asi , conciben mas que paren , ha dado origen la Acade- mia , o por no haber recatado tanto como debiera sus proyec- tos , ó por una laudable generosidad , á muchas obras que después han salido á la luz pública en nombre de autores particulares , robándole , si se puede decir ,el pensamiento , y para muchas has- ta el título , y aprovechándose para otras de sus materiales y auxilios. Tales son : la España Sagrada : los Sumarios y Retratos de los Reyes de EspaJm : las Inscripciones de la Alhambra de Granada y de sus monumentos : la Colección de Crónicas de los Reyes de Castilla : la Relación de las Fiestas Reales de la Pro- clamación de Carlos IV (que Dios guarde). Pero la Academia, tan rica de proyectos , como escasa de fondos para desempeñar- los con la magnificencia correspondiente , ha tenido que con- solarse de que otras manos, mas poderosas, o mas favorecidas, se hayan adelantado en su execucion en beneficio del público.

 La cortedad de sus caudales , considerados los vastos objetos á que deben aplicarse, se ha invertido hasta aqui en la adquisición necesaria de libros , medallas , monedas , manuscritos , antigüeda- des , colecciones , cdp«ias de códices é inscripciones , viages lite- rarios, gratificaciones de trabajos extraordinarios, mudanza y ador- no de casa , obras y reparos de ella , obsequios y recibimientos de Personas Reales , gratificaciones , grabados y dibuxos de obras empezadas : y se puede asegurar que con el resto de su dota- ción apenas ha podido cubrir los gastos precisos de los mode- rados sueldos y asistencias de los individuos y dependientes.

 Quando sepa el público los encargos del Rey y de los Su- premos Tribunales , que ha tenido que desempeñar privadamen- te la Academia , los servicios que ha hecho á la Nación y á las Letras , sin poderlo éstas reconocer ; quando sepa que de cincuen- ta sesiones ordinarias que celebra en cada un año , ha empleado, por mas de veinte continuos , la mitad del tiempo de todas ellas en oir y pesar los dictámenes sobre las obras que se la han re- mitido á su censura , antes de fundar y acordar su juicio ; quan- do sepa que todos los trabajos de turno , planes , informes de co- misiones , disertaciones de instituto, d voluntarias, oficios y cor- respondencias con literatos d con cuerpos literarios , se leen en dichas Juntas de dos horas de sesión , y que algunas de estas lec- turas , y las discusiones que naturalmente se originan de ellas , ocupan las sesiones enteras , y á veces muchas consecutivas; es- te público , que siempre es justo quando está instruido , é indulgente quando no se le quiere engañar , disimulará á una Aca- demia de la Historia las causas de su lentitud , d de su silencio.

 Sabrá este público , que como en la Academia se han em- prendido tantas obras , unas frustradas y otras continuadas , ha- brá sido menester que , para la adopción ó reprobación de ca- da una , hayan precedido planes , memorias , instrucciones , refle- xiones , pareceres , presentados por Académicos zelosos , ó por las Juntas comisionadas para arreglar estos trabajos. Muchos de es- tos planes , reglas , y dictámenes por sí solos , reunidos y orde- nados , pueden formar una colección de observaciones instructi- vas y meto'dicas sobre los varios modos y sistemas de tratar nuestra historia nacional , y de adelantar los objetos del Insti- tuto. En algunas de estas ideas preliminares , o' sean instruccio- nes , brillan la erudición , la crítica , y el buen uso y adequada aplicación de principios luminosos en la materia : oxalá en to- das hubiesen correspondido los efectos á tan útiles como gran- des pensamientos. Vienen á ser en su línea unos trabajos aca- démicos , hechos á mucha costa de meditaciones y tiempo ; pe- ro la Academia , que no debe publicarlos , pues no son el fruto sino la semilla de sus empresas literarias , se contentará con ha- cer mención de los de alguna importancia en esta Noticia his- tórica , ya que el pilblico no puede conocerlos ni gozarlos en su integridad.

 Para los diversos ramos de la Historia ha sido frcqíiente desde los principios formar nuevos planes ; pero era necesario su- jetarlos á uno, doSjd mas examenes para establecer un método fixo y uniforme en las cédulas de repartimiento. Cada examen, como era natural , ha producido defensas , impugnaciones y dispu- tas infructuosas con pérdida evidente de tiempo : inconvenientes á que están sujetas casi todas las Comunidades antes de adoptar una obra sistemática , como lo han sido hasta aqui casi todas las de la Academia. Ko se pretende , por lo que se dexa anuncia- do , hacer la apología de los vicios de los Cuerpos , ni la justi- ficación de los cargos que justamente merezcan : es una ingenua manifestación de los males que son inevitables , como de los que se deben evitar.

 De estos repetidos canatos , que después se reconoció de- bían dirigirse solo á ordenar é ilustrar algunos ramos de la his- toria , nacerla el error de aquellos que han esperado siempre , por fruto de esta Institución , una Historia general de España , á que habrá contribuido no poco el título mismo con que se denomi- na y distingue la Academia. Debieran antes haber considerado ¿si es posible que un Cuerpo escriba por repartimiento, d con- curso de fuerzas intelectuales , y , lo que es mas , de pareceres, una obra que pide unidad en el plan , en el método , y en el estilo ? La Academia , si hemos de atender al espíritu de su ins- tituto , y no á la letra de su denominación , fué erigida para fi- xar los tiempos , y aclarar los hechos , con discursos , con diser- taciones ; para desterrar de nuestra historia las fábulas y los erro- res, hijos de la credulidad, d de la malicia; para acopiar y pre- parar materiales , promover descubrimientos , ilustrar los puntos obscuros d dudosos ; y dar armas para rebatir las imposturas , y esgrimirlas por sí misma.


ORIGEN

Y PRIMITIVA CONSTITUCION

DE LA ACADEMIA.


Entrado el año 1735 . la casual concurrencia de algunos lite- ratos en casa de Don Julián de Hermosilla , Abogado entonces en Madrid , después Teniente Corregidor de esta Villa , y Mi- nistro Togado del Consejo de Hacienda , fué el origen de la Real Academia de la Historia , semejante en estos obscuros y dé- biles principios á casi todas las grandes Comunidades literarias de Europa , que ha solido formarlas el zelo de algunos particu- lares , y protegerlas después la benéfica liberalidad de los Prín- cipes. Aquellas tertulias amenas y políticas , convertidas ya en conversaciones literarias , produxeron unas conferencias mas séPágina:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/23 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/24 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/25 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/26 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/27 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/28 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/29 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/30 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/31 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/32 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/33 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - Tomo I (1796).djvu/34 Página:Memorias de la Real Academia de la Historia - 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