Mensaje a la Nación de Juan Velasco Alvarado, 9 de octubre de 1968

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


Mensaje a la Nación con motivo de la toma de La Brea y Pariñas (1968) de Juan Velasco Alvarado


Gran Sello de la República del Perú.svg

Mensaje a la nación con motivo de la toma de La Brea y Pariñas

Compatriotas :

Hace más de cincuenta años que, como una dolorosa herida, el problema de La Brea y Pariñas ha constituido para la República un capítulo de oprobio y de vergüenza, por representar un ultraje a la dignidad, al honor y a la soberanía de la nación. El Gobierno Revolucionario, enarbolando la bandera de la nueva emancipación, ahora y para siempre, pone en labios de cada peruano la vibrante expresión de nuestro himno ¡Somos libres, seámoslo siempre! e inicia el cumplimiento de sus inquebrantables postulados proclamando con altiva sonoridad para que se escuche en todos los continentes, que la soberanía del Estado Peruano no es desde este momento un mero enunciado sino una auténtica realidad.

El Gobierno Revolucionario, después de declarar la nulidad de la indigna "Acta de Talara" y del lesivo contrato celebrado por el régimen que la Fuerza Armada ha depuesto, en cumplimiento de la misión de cautelar los derechos de la República que le impone el artículo 213 de la Constitución del Estado, acaba de promulgar el Decreto-Ley que ordena la inmediata expropiación de todo el complejo industrial de La Brea y Pariñas y anuncia al país que en este preciso momento las Fuerzas de la Primera Región Militar, haciéndose eco del clamor de la nación están ingresando al campo de Talara para tomar posesión de todo el complejo industrial, que incluye la refinería; y con la más alta emoción patriótica hace flamear el emblema nacional como expresión de nuestra indiscutida soberanía.

De esta manera, la Fuerza Armada estrechamente unida con la civilidad en una sola y auténtica fraternidad nacional cumple una vez más su deber, iniciando con este acto una etapa de reivindicación de la soberanía y de la dignidad que quedará como un preciado legado a nuestros hijos y como una evidencia del cumplimiento de los postulados de la Revolución, los que asimismo, no solo respetan sino que alientan la inversión foránea, siempre que esté acorde con la legislación e intereses del Perú.

¡Compatriotas !

Los manes de nuestros próceres, mártires y héroes, quienes con sus nombres y gestas heroicas iluminan las páginas de nuestra historia, se hacen hoy presentes para alentar al pueblo y a la Fuerza Armada a fin de proclamar la justicia de su causa que Dios defiende.

La Revolución está en marcha. Este momento nos llena de justo orgullo y ha de provocar legítimo júbilo nacional. La historia juzgará la actitud de la Fuerza Armada y del pueblo peruano. Estamos seguros que las generaciones futuras celebrarán este día de reparación como el día de la dignidad nacional.