Miscelánea histórica: 14

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Establecimiento de ingleses e irlandeses en Hispanoamérica
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Miscelánea histórica José María Blanco White


Ha llegado a mis manos un papel suelto, impreso en esta Capital, cuyo titulo en Inglés es Outfines of a Plan for providing a Settlement in South America of a portion of the Unemployed Poor of Great Britain and Ireland, who are desirous of an Asylum abroad. En este papel se toca ligeramente la máxima, bien sabida por todos los que han estudiado las obras de los economistas modernos, de que el progreso natural de la propagación de la especie humana es tan rápido que cuando los Estados políticos llegan a su mayor prosperidad y por consiguiente empieza a faltar empleo a las clases trabajadoras, no hay otro recurso para evitar el aumento de miseria, y vicio, que enviar la población redundante a países que necesiten sus brazos.

Pero esta operación es difícil, costosa y fuera del alcance de los individuos a quienes puede servir de alivio. Para proporcionarles el viaje, habitaciones e instrumentos de labor; se necesita un capital que sólo puede acumularse por medio de una Compañía o Asociación; y esto es lo que propone el Plan que tengo a la vista. Por supuesto que la emigración en tales casos debe ser enteramente voluntaria; privilegio que la ley fundamental de Inglaterra asegura a todos los naturales. Pero supuesto el hecho certísimo de que nuestra población, en especial en Irlanda, excede muchísimo los medios de subsistencia, el autor del Proyecto propone un establecimiento en las cercanías de Buenos Aires, cuyo clima es tan benigno como el del Mediodía de Francia, y cuya fertilidad es bien sabida. Al mismo tiempo anuncia el consentimiento dado por el Gobierno de Buenos Aires, sin el cual el proyecto sería vano.

Los colonos han de recibir socorros del fondo de la compañía para mantenerse, vestirse y formar habitaciones hasta que recojan sus cosechas y reciban el producto de su trabajo. A cada colono se ha de dar un terreno acotado de cincuenta acres (más de cincuenta fanegas) con los edificios necesarios, siendo de cargo de la Compañía el abrir caminos, construir molinos y demás objetos indispensables para la colonia. Entretanto que se ejecuten estas obras los colonos trabajarán en común. La paga será a razón de la de Inglaterra, por un término medio, reservándose un tercio de ella para el pago del viaje, preparación del terreno, etc. Al punto que cada colono haya satisfecho de este modo los gustos que la Compañía le haya adelantado, será puesto en posesión de su Hacienda, para sí y sus herederos, perpetuamente, bajo el tributo de cinco duros anuales, y con la condición de que esté ocupada y acotada. Pero si el colono prefiere trabajar por cuenta de la Sociedad podrá arrendar su hacienda y continuar trabajando en común, aumentando sus ahorros de modo que pueda comprar otra u otras haciendas.

El manejo de la colonia estará a cargo de una Mesa o Reunión de Directores, que serán, al principio, los cinco empleados principales de la colonia. Sus libros de cuentas estarán siempre prontos a la inspección de cualquier colono. Cuando una porción considerable de los colonos se hayan hecho propietarios; los directores serán elegidos por ellos, y el número de los votos de cada uno será a proporción del valor de sus propiedades.

Las horas de trabajo serán nueve al día, y los colonos trabajarán en lo que se les destine, aunque se procurará, en cuanto sea posible, que cada cual se emplee en el oficio a que estuviere acostumbrado. Aunque al principio tendrán que sufrir inconvenientes en las chozas, que por el pronto tendrán que habitar, se pondrá todo empeño en acomodarlos cuanto antes con cuanto necesiten, sin descuidar la instrucción religiosa de los colonos, la educación de sus hijos y aun el recreo público.

Los colonos tendrán que comprar lo que necesiten de los Almacenes de la Compañía; si hubiere ganancias se repartirán entre los colonos.

No se necesita que los colonos lleven haberes, pero si los llevaren contribuirán mucho a su prosperidad. Lo que es preciso es que tengan fama y honradez, industria, sobriedad y que sean robustos y saludables.

Los casados serán preferidos, pero no se costeará el viaje de más de dos niños o niñas de menos de diez años a cada matrimonio.

La primer salida será del puerto de Glasgow o del de Liverpool.

Cincuenta familias saldrán en el primer navío, que se cree se hará a la vela en el mes de febrero próximo.


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