Nocturno 4

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Nocturno 4 de Federico García Lorca


   Al estanque se le ha muerto
hoy una niña de agua.
Está fuera del estanque.
sobre el suelo amortajada.

   De la cabeza a sus muslos
un pez la cruza, llamándola.
El viento le dice "Niña",
mas no puede despertarla.

   El estanque tiene suelta
su cabellera de algas
y al aire sus grises tetas
estremecidas de ranas.

   "Dios te salve", rezaremos
a Nuestra Señora de Agua
por la niña del estanque
muerta bajo las manzanas.

   Yo luego pondré a su lado
dos pequeñas calabazas
para que se tenga a flote,
¡ay!, sobre la mar salada.


Residencia de estudiantes, 1923.