Ortografía de la lengua castellana (1815)/Parte I/I
ortografia es el arte de escribir rectamente y con propiedad. Sus partes principales son dos. La primera que trata del oficio y uso de las letras, y la segunda de los acentos, puntos y notas, por cuya falta se altera el verdadero sentido de lo escrito: y en las mismas dos partes se distribuye este tratado, por ser la division mas propia y natural.
2 Tres principios ó fundamentos pueden servir á la formacion de las reglas de ortografía. Estos son pronunciacion, uso constante y orígen, y todos ellos necesarios, porque ninguno es general de manera que pueda señalarse por regla única é invariable; pues aunque la pronunciacion es y debe ser por su naturaleza la mas seguida y universal, no siempre determina las letras con que se deben escribir las voces: el uso no es en todas ocasiones comun y constante, como se requiere, para que pueda servir de gobierno; y el orígen muchas veces no se halla seguido, porque ha prevalecido la suavidad de la pronunciacion ó la fuerza del uso: lo que se demostrará con individualidad para su inteligencia.
3 La pronunciacion es un principio de escribir bien, que merece la mayor atencion: porque siendo propiamente la escritura una imágen de las palabras, como estas lo son de los pensamientos, parece que las letras y los sonidos debieran tener entre sí la mas perfecta correspondencia, esto es, que no habia de haber letra que no tuviese su distinto sonido, ni sonido que no tuviese su diferente letra: y consiguientemente que se habia de escribir como se habla ó pronuncia; pero no hay por ventura lengua alguna en que se vea practicada una regla tan conforme á la naturaleza y á la razones.
4 No hay idioma, á lo menos de los vulgares; en donde cada letra se pronuncie siempre del mismo modo, y el sonido de cada una no varíe segun las diferentes voces á que se aplica, ó la forma con que unas se combinan con otras: procediendo esta variedad de haber en unas lenguas mas caractéres que sonidos, y en otras mas sonidos que caractéres, ó bien de la mezcla de sus ministerios ú oficios.
5 Puede asegurarse generalmente que en castellano solo se escribe lo que se habla ó pronuncia, sin usar diptongos ni triptongos, ni varias consonantes ó vocales juntas, que sean signos de otras consonantes ó vocales de distinto sonido, como sucede en la lengua francesa, inglesa y otras. Pero no por esto deja de padecer la escritura española mucha variedad, nacida principalmente de que por viciosos hábitos en algunas provincias, y por resabios de la mala enseñanza ó de la inexacta instruccion en los principios, se confunden en la pronunciacion algunas letras, como la B con la V consonante, y la C con la Q en algunas combinaciones. Tambien son unísonas la J y la G cuando hiere á la e, ó la i. De modo que por la pronunciacion sola no se puede conocer si se ha de escribir vaso con b ó con v: cuanto con c ó q: egército con g ó con j. Ni por ella se puede distinguir la H que por constante uso se conserva en muchas voces, como honor, hora: y así la pronunciacion, en el estado actual de nuestra ortografía, no es regla que gobierne en todas ocasiones la escritura.
6 El otro principio que puede dirigir la ortografía es el uso, el cual tiene lugar principalmente en aquellas voces en que la pronunciacion no determina las letras con que se deben escribir ó confunde algunas, por ser de un mismo sonido. Si en estos casos tuviéramos siempre uso constante de escribir estas voces, se evitaria la duda que frecuentemente se ofrece en la escritura por su variedad; pero como en pocos casos se verifica un uso comun y constante autorizado por el consentimiento de los sabios, que es el que debe servir de gobierno, no puede por esta razon señalarse absolutamente el uso por regla general.
7 El origen de las voces es un principio digno tambien de ser atendido, para que de este modo se conserve su propiedad y pureza. Por esto lo observaron los latinos con tanta exactitud en las dicciones y caractéres que tomaron de los griegos; y nosotros á su imitacion hemos procurado conservarle en las voces derivadas de la lengua latina; y por esta sola razon escribimos con v consonante vivir, voz, vez; pues atendiendo á la pronunciacion, pudieran escribirse con b, lo que sucede con otras letras que son semejantes en el sonido. Pero este principio no puede ser regla general, especialmente en el estado presente de nuestra lengua; porque con el tiempo se ha suavizado la pronunciacion, y mitigado el rigor con que en lo antiguo se siguió por lo comun la etimología; y así aunque esta lo pida, no se duplican hoy las letras que no se pronuncian. Ademas de que son muchas las voces que no tienen etimología cierta, pudiendo haber venido del, hebreo, del griego ó del árabe; y como en cada una de estas lenguas varíe su escritura, no puede servir de gobierno el orígen, siendo en estos casos desconocido ó dudoso.
8 El arreglar la ortografía por estos tres principios es la mayor dificultad; pues como obran parcialmente en los casos que admiten variedad, segun se ha manifestado, es preciso atender á todos ellos para saber cual prevalece y debe servir de gobierno; como por egemplo: las voces abogado, boda correspondia escribirse con v consonante, conforme á su orígen latino; pero ha prevalecido el uso comun y constante que hay de escribirlas con b. En las voces abreviar, acomodar, requiere el origen se dupliquen la b y la c, y la pronunciacion comun ha hecho regla para que no se dupliquen en lo escrito: de forma que solo cesa la duda y la dificultad en aquellas voces que no admiten diversidad, y en que se unen la pronunciacion, el uso y el orígen. Todas estas cosas necesita examinar el que desea arreglar su escritura, siguiendo los tres fundamentos propuestos; y para que sepa como los ha de atender y observar, se establecen las reglas siguientes.
La pronunciacion se debe tener por regla única y universal siempre que por ella sola se pueda conocer con que letra se ha de escribir la voz.
Todas las voces en que la pronunciacion por sí sola no puede servir de gobierno y el orígen es conocido, se deberán escribir conforme á él, habiendo uso comun y constante de escribirlas de este modo; bien que se usará de los caractéres propios de nuestra lengua, que sean equivalentes en la pronunciacion.
En las voces que son de orígen dudoso ó incierto, y pueden escribirse con letras diversas, pero de una misma pronunciacion, se ha de consultar el uso: y no habiéndole constante, se escribirán con la letra que sea mas natural y propia del castellano, como en competencia de B y V consonante con B: en competencia de G y J con J: y en competencia de C y Z con C en las combinaciones ce, ci.
Los derivados ó compuestos que conservan de sus primitivos alguna de las letras que son equívocas en la pronunciacion, deben escribirse con aquella que tuviere en nuestra lengua la voz primitiva ó simple, como de baraja, barajar: de veneno, envenenar.
9 Para facilitar la práctica de estas reglas generales y de las particulares que se darán en cada letra, se añade al fin de este tratado una lista alfabética de voces de dudosa ortografía, señalando las letras con que se deben escribir.