Página:13 Cartas del Famoso Conquistador Hernán Cortés.pdf/129

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pareció, y aun por lo que de la tierra habia visto, que convenia al real servicio y á nuestra seguridad que aquel señor estuviese en mi poder, y no en toda su libertad [1], porque no mudase el propósito y voluntad que mostraba en servir á vuestra alteza, mayormente que los españoles somos algo incomportables é importunos, é porque enojándosenos podria hacer mucho daño, y tanto, que no hobiese memoria de nosotros, segun su gran poder; é tambien porque teniéndole conmigo, todas las otras tierras que á él eran súbditas venian mas aína al conocimiento y servicio de vuestra majestad, como despues sucedió: Determiné de lo prender y poner en el aposento donde yo estaba, que era bien fuerte; y porque en su prision no hobiese algun escándalo ni alboroto, pensando todas las formas y maneras que para lo hacer sin este debia tener, me acordé de lo que el capitan que en la Veracruz habia dejado, me habia escrito acerca de lo que habia acaecido en la ciudad de Almería, segun que en el capítulo antes deste he dicho, y cómo se habia sabido que todo lo allí sucedido habia sido por mandado del dicho Muteczuma; y dejando buen recaudo en las encrucijadas de las calles, me fuí á las casas del dicho Mu-

  1. Fué grande prudencia y arte militar haber asegurado al emperador, porque, si no, quedaban expuestos Hernan Cortés y sus soldados á perecer á traicion, y teniendo seguro al emperador, se aseguraba á sí mismo, pues los españoles no se confian ligeramente.