Página:13 Cartas del Famoso Conquistador Hernán Cortés.pdf/171

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida


160

le daban agua á manos, y con la toalla que una vez se limpiaba nunca se limpiaba más, ni tampoco los platos y escudillas en que le traían una vez el manjar se los tornaban á traer, sino siempre nue- vos, y así hacian de los brasericos (1). Vestíase todos los dias cuatro maneras de vestiduras, todas nuevas; y nunca más se las vestía otra vez. Todos loa señores que entraban en su casa no entraban calzados, y cuando iban delante dél algunos que él enviaba á llamar, llevaban la cabeza y ojos inclinados, y el cuerpo muy humillado, y hablando con él no le miraban á la cara; lo cual hacian por mucho acatamiento y reverencia. Y sé que lo hacían por este respeto, porque ciertos señores reprenendian á los españoles, diciendo que cuando hablaban con- migo estaban exentos (2), mirándome a la cara, que parecía desacatamiento y poca vergüenza. Cuando salia fuera el dicho Muteczuma, que era pocas ve- ces, todos los que iban con él y los que topaba por las calles le volvian el rostro, y en ninguna mane- ra le miraban, y todos los demás se postraban has- ta que él pasaba. Llevaba siempre delante sí un señor de aquellos con tres varas delgadas altas, que creo se hacia porque se supiese que iba allí su per- sona (3). Y cuando lo descendían de las andas, to-

(1) Esto tampoco se refiere de otro soberano. (2) Esentia, esto es, sin empacho ni vergüenza. (Cavarrú- bias, veril, exento.) (3) Los romanos llévaban delante los lictores con las va-