Página:13 Cartas del Famoso Conquistador Hernán Cortés.pdf/200

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migos nos comenzaba á combatir muy más reciamente que el día pasado, porque estaba tanta cantidad dellos, que los artilleros no tenían necesidad de puntería, sino asestar en los escuadrones de los indios. Y puesto que el artillería hacia mucho daño, porque jugaban trece arcabuces, sin las escopetas y ballestas, hacían tan poca mella, que ni se parecia que no lo sentían, porque por donde llevaba el tiro diez ó doce hombres se cerraba luego de gente, que no parecía que hacia daño ninguno. Y dejado en la fortaleza el recaudo que convenia y se podia dejar, yo torné á salir y los gané algunas de las puentes, y quemé algunas casas, y matamos muchos eu ellas que las defendían; y eran tantos, que aunque más daño se hiciera, haciamos muy poquita mella. E á nosotros convenia pelear todo el dia, y ellos peleaban por horas, que se remudaban, y aun les sobraba gente. También hirieron aquel día otros cincuenta ó sesenta españoles, aunque no murió ninguno, y peleamos hasta que fué noche, que de cansados nos retrajimos á la fortaleza. E viendo el gran daño que los enemigos nos hacían, y cómo nos herian y mataban á su salvo, y que puesto que nosotros hacíamos daño en ellos, por ser tantos no se parecía, toda aquella noche y otro dia gastamos en hacer tres ingenios de madera, y cada uno llevaba veinte hombres, los cuales iban dentro, porque con las piedras que nos tiraban desde las azoteas no los pudiesen ofender, porque iban