Página:13 Cartas del Famoso Conquistador Hernán Cortés.pdf/208

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
197

aquella noche puse mucho recaudo en guardar aquellas puentes, porque no las tornasen á ganar. E otro dia de mañana torné á salir; y Dios nos dió asimismo tan buena dicha y victoria, aunque era innumerable gente que defendia las puentes y muy grandes albarradas y ojos que aquella noche habian hecho, se las ganamos todas y las cegamos. Asimismo fueron ciertos de caballo siguiendo el alcance y victoria hasta la Tierra-Firme; y estando yo reparando aquellas puentes y haciéndolas cegar, viniéronme á llamar á mucha priesa, diciendo que los indios combatian la fortaleza y pedian paces, y me estaban esperando allí ciertos señores capitanes dellos. E dejando allí toda la gante y ciertos tiros, me fuí solo con dos de caballo á ver lo que aquellos principales querian. Los cuales me dijeron que si yo les aseguraba que por lo hecho no serian punidos, que ellos harian alzar el cerco y tornar á poner las puentes y hacer las calzadas, y servirian á vuestra majestad, como antes lo facian. E rogáronme ficiese traer allí uno, como religioso, de los suyos, que yo tenia preso, el cual era como general de aquella religión[1]. El cual vino y les habló y dió concierto entre ellos y mí; é luego pareció que enviaban mensajero, segun ellos dijeron, á los capitanes y á la gente que tenian en las estancias, á

  1. Religión verdadera ó falsa, que en griego se llama Eusebia, y religiosos como muy atados y adictos el culto.