B. PÉREZ GALDCS
ma, dándole más importancia que al fondo. En la Milicia, por ejemplo, lo principal es el uniforme, en el Gobierno las palabras, en la política general los himnos. Un viva dado á tiempo, un pendón bien tremolado, parécenle de más poder que todas las teorías. El cuenta siempre con un agente de gran valía para resolver todos los conflictos políticos, el entusiasmo; así es que casi siempre está entusiasmado. He aquí una cosa en que no se equivoca el bueno de D. Primitivo Cordero. Desgraciada sociedad la que desconoce el entusiasmo! Esto es evidente; pero al mismo tiempo deba advertirse que ni aun este noble estada del ánimo que dispone á las grandes acciones, está libre de extravíos, y que entusiasmarse fuera de tiempo y por cosas que no lo merecen no es de hombres sesudos ni de graves políticos.
La persona de este excelente hombre era, en los días de su primera encarnación, bastante agradable. Gallarda figura, en la cual encajaba el uniforme á maravilla; mirada perspicua, no como de quien ve, sino de quien cree ver lo oculto de las cosas; semblante varonil, algo petulante, con bigotes largos (pues los de moco no los llevó hasta su segunda encarnación); J andar precipitado, arrastrando con horrísono repiqueteo marcial el sable, como quien va siempre de prisa á comunicar algo importante; voz sonora y cierto sentimentalismo en su conversación, como quien está dispuesto á llorar dando un viva, ó á hacer pucheros cantan» do un himno; cierta disposición á la íraterni-