taba muy lejos de disponer, de materiales suficientes para responder a la cuestión del origen de las especies de otra manera que por anticipaciones y de un modo, por decirlo así, profético. Sin contar la masa enorme de materiales relativos a la zoología y a la botánica anatómicas y descriptivas que se han reunido después; posteriormente a Lamarck se han visto nacer dos ciencias enteramente nuevas, cuya importancia es decisiva en la materia: la embriología, ciencia de la evolución de los gérmenes vegetales y animales, y la Paleontología, ciencia de los restos orgánicos conservados en las diversas capas de la costra terrestre. Notoriamente existe un acuerdo singular entre la evolución gradual, según la cual devienen organismos adultos los gérmenes orgánicos y la serie de plantas y animales que se han sucedido en la historia de la Tierra. Y precisamente tal coincidencia ha dado a la teoría de la evolución su base más sólida. Pero la teoría de la evolución aún es muy joven y no cabe duda, por consecuencia, que investigaciones ulteriores modifiquen de una manera muy notable las concepciones actuales, aun estrictamente darwinistas, respecto a la forma de la evolución de las especies.
¿Qué nociones positivas nos da la filosofía de la realidad acerca de la evolución de la vida orgánica?
«La... variabilidad de las especies es un supuesto admisible, pero paralelamente hay que admitir «la yuxtaposición de producciones naturales de la misma especie, aunque independientes, sin la mediación de la descendencia.» Según tales palabras, se puede creer que los seres de especies diferentes, es decir, pertenecientes a especies que varían, descienden unos de otros; mientras que los seres de la misma especie no podrían tener entre si vínculos de descendencia. Pero no es enteramente esto, porque, aun en las especies que se modifican, «la descendencia no debe ser, por lo contrario, sino un acto