tiplicarse: la división. El núcleo celular se estrangula primero, en su parte media; la estrangulación que separa ambas partes abultadas del núcleo, deviene cada vez más delgada y, al fin, se separan y forman dos núcleos celulares. El mismo proceso se cumple en la célula misma: cada uno de los dos núcleos deviene al centro de un agregado de materia celular unido a otro agregado por una estrangulación que se adelgaza cada vez más, hasta que se separan y siguen viviendo como dos células independientes. Por medio de tales repetidas divisiones, el germen del huevo animal deviene poco a poco el animal adulto entero, después de la fecundación; y en el animal adulto la restauración de los tejidos gastados no se cumple de otro modo. Ahora, llamar a semejante fenómeno «composición» y tratar como cosa de pura imaginación la denominación de «evolución», es seguramente el acto de un hombre que (apenas es creíble al presente) ignora enteramente dicho fenómeno, porque, en el sentido propio del término, en tal caso existe evolución, pero composición ni soñarlo.
Más adelante tendremos que hablar del sentido general que da el Sr. Dühring a la palabra vida. He aquí lo que él se representa bajo el nombre de vida. «El mundo inorgánico es también un sistema de movimientos que se efectúan por sí mismos, pero no debe comenzarse a hablar de vida propiamente dicha, en el sentido estricto y riguroso del término, sino cuando se presenta una verdadera diferenciación, cuando la circulación de las sustancias se realiza por canales especiales de un punto interior a un esquema de germen transmisible a una forma más pequeña.»
Esta frase en sentido estricto y riguroso es un sistema de movimientos (¡Dios mío! ¡qué es todo esto!) de inepcia efectuados por sí mismos, sin hablar del caos gramatical que reina en todo ello. Si la vida no comienza