PREFACIOS DE LAS TRES EDICIONES
I
El trabajo que sigue en modo alguno es fruto de una «necesidad interior» cualquiera; al contrario.
Cuando, hace tres años, el Sr. Dürhing, en calidad de adepto y de reformador al mismo tiempo del socialismo mandó de pronto su siglo a la barra, muchas veces los amigos de Alemania me rogaron insistentemente hiciera un examen crítico de esta nueva teoría socialista, en el órgano central del partido demócrata socialista, el Volksstaat: lo creían absolutamente necesario para no dar de nuevo ocasión—en el partido, todavía tan joven y que acababa de llegar al fin a su unificación definitiva—a una división y confusión sectaria. Como mis amigos estaban en mejores condiciones que yo para juzgar la situación de Alemania, tenía el deber de creerlos. Parecía, al mismo tiempo, que el nuevo converso era acogido por una parte de la prensa socialista con cálida benevolencia, la cual sin duda se dirigía a su buena voluntad; pero que al mismo tiempo dejaba traslu-