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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/136

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Anti-Duhring

y aun la moral proletaria del porvenir, de tal suerte que, en los países de Europa en que la civilización es más elevada, el pasado, el presente y el porvenir presenta tres grandes tipos de teorías morales que simultánea y sucesivamente están en vigor. ¿Cuál es la verdadera? Ninguna, en el sentido absoluto de verdad definitiva. Pero, con seguridad, la moral que contiene más elementos durables, es la que al presente representa la negación del presente, la del porvenir: la moral proletaria.

Pero cuando vemos que cada una de las tres clases de la sociedad moderna, la aristocracia feudal, la burguesía y el proletariado tiene su moral propia, no podemos sacar más que una conclusión, y es que, conciente o inconcientemente, los hombres toman, en último análisis, sus ideas morales de la situación práctica de su clase, del estado económico de producción y de cambio.

Sin embargo, hay muchos elementos comunes a esas tres teorias morales; ¿no serían esos al menos, una parte de la moral fijada para siempre, la moral eterna? Esas tres teorias morales representan tres grados diferentes de una misma evolución histórica; tienen, pues, un sustrato histórico común, y de ahí necesariamente rasgos comunes; más aún, a grados idénticos, o aproximadamente idénticos de evolución económica, deben corresponder teorías morales que necesariamente se concuerdan más o menos. A partir del momento en que se ha desarrollado la propiedad privada de los objetos muebles, una ley moral debe ser común a todas las sociedades que admiten esa propiedad privada: Tú no robarás. ¿Pero esa ley es para ella una ley moral eterna? De ninguna manera. En una sociedad donde no hay motivos para robar, en que, a la larga, no se puede ser robado sino a lo sumo por enfermos, qué risotadas no acogerian al predicador de moral que solemnemente quisiese proclamar esta verdad eterna: ¡Tú no robarás!