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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/145

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por Federico Engels

mente impedida. ¡Pero en una tercera esfera! ¿Y cuál es esa tercera esfera? La determinación concreta de la voluntad oprimida como insuficiente! Nuestro filósofo de la realidad se ha alejado de tal modo de la realidad, que para él, frente a la fórmula abstracta y vacía de voluntad, el contenido real, la determinación característica de esta voluntad, ya no es más que «una tercera esfera». Sea de ello lo que quiera, preciso es constatar que la igualdad de derechos tiene su excepción; no es cierta de una voluntad afecta de insuficiencia en su auto-determinación: primer paso atrás.

Y después, «cuando la bestia y el hombre están reunidos y mezclados en una persona, es permitido preguntar en nombre de una segunda persona, plenamente humana, si su conducta puede ser la misma que si no hubiese, por decirlo así, sino personas humanas frente a frente... nuestra hipótesis de las dos personas moralmente desiguales, de las cuales una participa, en un sentido cualquiera, del carácter propio de las bestias es por tanto la forma típica y fundamental de todas las situaciones semejantes a esta diferencia, que pueden existir entre los grupos humanos o internamente a uno de esos grupos». Y vea el lector mismo la endiablada diatriba que sigue a estos fuegos fatuos embarazosos en que el Sr. Dühring se contorsiona como un jesuíta, para asentar casuísticamente hasta qué punto el hombre humano puede castigar al hombre bestial, y en qué medida puede emplear contra él la desconfianza, el ardid de la guerra, los medios de engaño verdaderamente terroristas, sin que decaiga en nada la eterna moral.

Cuando, pues, dos personas son «moralmente desiguales», la igualdad cesa también. Pero entonces no valía la pena de evocar dos hombres absolutamente iguales entre sí, porque no hay dos personas que moralmente sean absolutamente iguales.—Se dice que la desigualdad