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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/149

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por Federico Engels

ñor Dühring destruir tan concienzudamente y de arriba abajo el monumento de igualdad por él mismo edificado?

Pero acabar con la sosa y embrollada interpretación que da el Sr. Dühring de la idea de igualdad, no es acabar con la idea de la igualdad misma, que juega, gracias a Rousseau, tan gran papel teórico, y desde la Revolución tan gran papel político que hoy todavía representa un elemento tan considerable de agitación socialista en casi todos los países. Establecer su contenido científico, es determinar igualmente su valor para la agitación proletaria.

La idea de que todos los hombres, en cuanto hombres, tienen algo de común y que, en la medida de esta naturaleza común, son iguales, es naturalmente muy antigua; pero nada tiene de común con el movimiento moderno en favor de la igualdad, que consiste más bien en deducir de esas cualidades comunes a los seres humanos la afirmación del valor político y social igual, de todos los hombres o, al menos, de todos los ciudadanos de un Estado, de todos los miembros de una sociedad. Para que de la primitiva idea de la igualdad relativa se pasase a la idea de iguales derechos en el Estado y en la Sociedad, para que esta extensión pudiese aún parecer natural y evidente, se necesitó millares de años. En las sociedades, las más antiguas, las más próximas a la naturaleza, podía a lo sumo presentarse el problema de la igualdad entre los miembros de la sociedad: mujeres, esclavos, pues los extranjeros naturalmente estaban excluídos. Entre griegos y entre romanos, la desigualdad de los hombres tenía una importancia muy superior a la de una igualdad cualquiera. Hubiera parecido necesariamente insensato a los antiguos el que griegos y bárbaros, hombres libres y esclavos, ciudadanos y protegidos, ciudadanos romanos y súbditos de Roma (empleando una expresión muy general) pretendiesen tener los mismos derechos políticos.