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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/163

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por Federico Engels

ria o adquirida que se posea. Todos esos motivos obran sobre las acciones, a pesar de una oposición posible, de una manera necesaria y, justamente, sobre esa ineludible necesidad contamos cuando hacemos intervenir los motivos morales» [1].

Esta segunda definición de la libertad—en abierta contradicción con la primera—, no es también sino un empobrecimiento sumo de la teoría de Hegel, el primero en dar una representación exacta de la relación entre libertad y necesidad.

Para Hegel la libertad consiste en comprender la necesidad. «La necesidad es ciega en tanto no es comprendida». La libertad no consiste en el ensueño de una acción independiente de las leyes de la naturaleza sino en el conocimiento de dichas leyes, que permiten hacerlas actuar sistemáticamente en vista de ciertos fines determinados. Y tan cierto es esto de las leyes del mundo exterior como de las que rigen la existencia física y psíquica del hombre—dos órdenes de leyes que, a lo sumo, pueden separarse en el pensamiento, pero que son inseparables en la realidad. La libertad de la voluntad no es, pues, otra cosa que la capacidad de decidirse con conocimiento de causa. De donde resulta que, cuanto más libre el juicio de un hombre con relación a una cuestión determinada, mayor es la necesidad que determina el contenido, la materia de ese juicio; mientras que, la incertidumbre proveniente de la ignorancia, la incerteza que parece producir una elección arbitraria entre un gran número de decisiones posibles, diversas y contradictorias, prueba por sí misma no es libre y está dominada por el objeto mismo que debía dominar. La libertad consiste, por tanto, en esa soberanía sobre nosotros mismos y sobre el mundo exterior, fundada en el conocimiento de las leyes necesarias de la naturaleza; la libertad es, pues, necesariamente un

  1. Kursus der Philosophie, pág. 187.