producto de la evolución histórica. Los primeros hombres que se diferencian del reino animal son, en toda cuestión importante, tan poco libres como los mismos animales; y todo progreso en la civilización fue un paso en la libertad. En los límites de la historia humana se encuentra el descubrimiento de la transformación del movimiento mecánico en calor—del fuego por frotamiento—en el término de toda la evolución anterior está el descubrimiento de la transformación del calor en movimiento mecánico—de la máquina de vapor. Y apesar de la revolución inmensa y libertadora como la máquina de vapor cumple en el mundo social (tal revolución aún no se realizó ni aun a medias) es indudable sin embargo que el descubrimiento del fuego por frotamiento la deja muy atrás por su acción universalmente libertadora, pues permite al hombre, por vez primera, regir una fuerza natural y, por ende, le separa para siempre del reino animal. La máquina de vapor jamás hará dar un salto tan poderoso a la humanidad, bien que represente a nuestros ojos todas las fuerzas colosales que a ella se ligan, las cuales hacen posible únicamente un estado social en que no habrá ya distinción de clases, cuidados por la existencia individual, un estado social en que por primera vez pueda hablarse de una verdadera libertad humana y de una vida en armonía con las leyes conocidas de la naturaleza. Pero cuán reciente la historia entera de la humanidad y cuán ridículo sería querer atribuir un valor absoluto a nuestras ideas presentes, muéstrase en el simple hecho de que toda la historia, hasta ahora, es la historia de una época que va del descubrimiento de la transformación del movimiento mecánico en calor al de la transformación del calor en movimiento mecánico.
Sin duda la historia se trata por el Sr. Dühring de muy distinta manera. En conjunto, es la historia de los errores, de la ignorancia, de la grosería, de la brutalidad, de