Curso de filosofía acerca de la dialéctica. En la Historia crítica, por lo contrario, la dialéctica de los contradictorios, y con ella—en particular Hegel—se ataca con otra vivacidad. «La contradicción, en efecto, según la Lógica (o mejor según la teoría del Logos!) de Hegel, se encuentra, no en el pensamiento, que no puede representarse según su naturaleza de otro modo que como sugestivo y conciente, sino objetivamente y por decirlo así encarnado en las cosas y en los fenómenos mismos; de tal suerte, que el absurdo no queda como una combinación imposible del pensamiento pero deviene una fuerza efectiva. La realidad del absurdo es el primer articulo de fe de la unidad hegeliana de la lógica y de la ilógica... Cuanto más contradictorio, más verdad, tal es la expresión no encubierta del pretendido principio dialéctico[1], máxima que no es nueva sino que está tomada de la Teología de la revelación y de la mística.» El pensamiento contenido en los dos pasajes citados se resume en esta proposición: contradicción = absurdo, y no puede darse por consecuencia en el mundo real. Tal proposición puede tener el mismo valor evidente que la proposición según la cual lo que es recto no puede ser curvo, ni lo curvo recto, para gentes de razón medianamente sana. Por tanto, el cálculo diferencial, a pesar de todas las protestas de la sana razón, toma en ciertas circunstancias recto y curvo como idénticos y obtiene de ese modo resultados que no alcanza la sana razón, que se resiste contra la identidad de lo recto y lo curvo. Y según el papel importante que «la dialéctica de las contradictorios» ha jugado en la filosofía, desde los más antiguos griegos hasta el presente, aun un adversario más fuerte que el Sr. Dühring hubiese tenido el deber de oponerse con otros argumentos que el de una sola afirmación y muchas injurias.
- ↑ Kritische Geschichte der Philosophie, pág. 445.