cuadrado de algo, pues toda magnitud negativa, multiplicada por sí misma, da un cuadrado positivo. La raiz cuadrada de -1 es, pues, no sólo una contradicción, sino una contradicción absurda, un verdadero contrasentido. Y no obstante es, en muchos casos, el resultado necesario de operaciones matemáticas exactas; aún más, ¿dónde estarían las matemáticas, lo mismo las superiores que las inferiores, si se les prohibiera operar con ?
Las matemáticas mismas penetran, operando con magnitudes variables, en el terreno dialéctico y, cosa significativa, un filósofo dialéctico, Descartes, es quien ha introducido tal progreso. La relación, en las matemáticas, de las magnitudes variables con las magnitudes invariables, es la misma que la del pensamiento dialéctico, en general, con el pensamiento metafísico; lo cual no impide, de ninguna manera, a la gran mayoría de los matemáticos el no reconocer la legitimidad de la dialéctica, sino en el terreno de la matemática y el que buen número de ellos continúen operando con los métodos dialécticamente obtenidos, según la antigua manera limitada y metafísica.
Posible nos sería extendernos acerca del «antagonismo de las fuerzas» del Sr. Dühring y acerca de su esquematismo «antagonístico» del mundo, si nos hubiera dado, respecto a este asunto, algo más que una simple frase. Pero después de hacer eso, no nos muestra, una sola vez, ese antagonismo en acción ni en el esquematismo del mundo, ni en la filosofía de la naturaleza, y esa es la mejor señal, de que el Sr. Dühring nada positivo puede obtener con esa «forma fundamental de todas las acciones en la existencia del mundo y de los seres». Fundamentalmente, cuando se ha rebajado la «teoría del ser» de Hegel, hasta la tontería de fuerzas que se mueven en direcciones opuestas, pero no en contradicciones, sin