duda, mejor es evitar toda aplicación de semejante lugar común.
El Capital, de Marx, ofrece nueva ocasión al Sr. Dühring para dar rienda suelta a su cólera antidialéctica: «falta lógica natural e inteligible que caracteriza estas marañas de dialéctica embarazosas y de arabescos de ideas... en la parte ya publicada, es preciso aplicar el principio—que desde cierto punto de vista, y en general según un principio filosófico que conocemos—, de que hay que buscar todo en cada cosa y cada cosa en todo y que según esta idea, compuesta y malograda, finalmente todo es uno[1]. Tan penetrante vista del «prejuicio filosófico conocido permite también al Sr. Dühring el predecir con seguridad lo que será el fin de la especulación económica de Marx y, por consecuencia, cuál será el contenido del volumen siguiente del Capital; y lo dice justamente a las seis líneas de haber declarado que no se puede verdaderamente adivinar lo que seguirá en los últimos volúmenes».
Además, no es la primera vez que los escritos de Dühring se nos manifiestan como «cosas en que la contradicción se halla objetivamente y por decirlo así encarnada», lo cual no impide, en ningún modo, el que continúe con «tono victorioso.» No obstante, se puede prever, la sana lógica triunfará de su caricatura... Esos grandes vuelos y esos misterios dialécticos, no le harán caer a cualquiera que tenga aún sano juicio en la tentación de meterse en las deformidades de esas ideas y de ese estilo. Con la muerte de esos últimos restos de locuras dialécticas, tal medio engañoso perderá su influencia ilusoria y nadie creerá tener que atormentarse para descubrir una verdad profunda, cuando el núcleo puesto al descubierto de
- ↑ Kristiche Geschichte der Nationalökonomie und des Socialismus, pág. 478 y sig.