cisamente a aquellos que como Marx y su rival Lassalle, han hecho de la semiciencia y de un poco de filosofía el débil pretexto de su sabia afectación» mientras que en el Sr. Dühring son los principios fundamentales establecidos por la ciencia exacta en «mecánica, en física y en química», etc., los que sirven de base (como ya lo hemos visto!) Mas para que terceras personas estén en condiciones de decidir, consideremos, de algo más cerca, el ejemplo citado en la nota de Marx.
Se trata de series homólogas, de combinaciones del carbono, de las cuales se conoce gran número y cada una tiene su fórmula algébrica de combinación que le es propia. Si, por ejemplo, expresamos, como se hace en química, un átomo de carbono por C, uno de hidrógeno por H, otro de oxígeno por O y el número de átomos de carbono contenidos en cada combinación por n, podemos representar como sigue las fórmulas moleculares de algunas de esas series:
| CnH2n + 2 | serie de la parafina normal. |
| CnH2n + 2O | serie de los alcoholes primarios. |
| CnH2nO2 | serie de los ácidos grasos monobásicos. |
Tomemos por ejemplo la última de las series, hagamos sucesivamente n=1, n=2, n=3, etc., y tendremos los resultados siguientes (prescindiendo de los isomeros).
| Punto de ebullición. | Punto de efusión. | ||
| CH2O2 | ácido fórmico | 100° | 1° |
| C2H4O2 | ácido acético | 118° | 17° |
| C3H6O2 | ácido propiónico | 140° | 17° |
| C4H8O2 | ácido butírico | 160° | 17° |
| C5H10O2 | ácido valeriánico | 175° | 17° |
y así sucesivamente hasta C30H60O2 ácido melísico que no funde sino hasta 80° y no tiene punto de ebullición, pues no puede volatilizarse sin descomponerse.
Vemos, pues, toda una serie de cuerpos cualitativa-