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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/21

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por Federico Engels

dres, tuve ya tiempo e hice, en tanto que pude, una muda completa, como dice Liebig, y consagré a ello la mejor parte de ocho años. Estaba metido de lleno en este proceso de muda cuando tuve la ocasión de ocuparme de la pretendida filosofía de la naturaleza del Sr. Dühring. Si, pues, no encuentro siempre la expresión técnica exacta, y si además me muevo con cierta dificultad en el terreno de la ciencia teórica de la naturaleza, la cosa es natural. De otra parte, la conciencia de mi inseguridad aún no superada me hizo prudente; así no se me podrá reprochar verdaderos errores en cuanto a los hechos entonces conocidos. Desde este punto de vista no ha habido si no un gran matemático que se queje, en una carta a Marx, de que yo atenté criminalmente al honor de √-1. Se trataba para mí, naturalmente, en una recapitulación de las matemáticas y de las ciencias naturales, de convencerme en el pormenor (pues en conjunto no me cabía la menor duda) de que en la naturaleza regian—entre la confusión de innumerables metamorfosis—las mismas leyes del movimiento que dominan, igualmente en la historia, la aparente contingencia de los sucesos; las mismas leyes que igualmente van de uno a otro extremo, como hilo. conductor—la historia de la evolución del pensamiento humano—y llegan poco a poco a la conciencia del hombre pensante; leyes desde luego desarrolladas por Hegel de una manera integral, pero en forma mística, y que nuestro esfuerzo hizo pasar de esa forma mística a otra claramente comprensible para el espíritu en su sencillez y valor universal. Dicho queda que, la antigua filosofía de la naturaleza, bien que contiene más de una cosa realmente buena y más de un germen fecundo[1] no podía satisfacernos.

  1. Es mucho más fácil caer en la antigua filosofía de la naturaleza, como el vulgar ininteligente, al modo de Carlos Vogt, que apreciar en su justo valor su significación histórica. La antigua