sino que debe reemplazarse con una demasía o excedente... Originariamente la propiedad aparece fundada en el propio trabajo... Ahora (al fin de la exposición que hace Marx) la propiedad aparece, por parte del capitalista, como el derecho de apropiarse trabajo ajeno no pagado y, de parte del trabajador, como la imposibilidad de apropiarse la cosa misma que ha producido. El divorcio entre la propiedad y el trabajador es la consecuencia necesaria de una ley que tenía por origen su identidad».
En otros términos, aun excluyendo la posibilidad de toda rapiña, de todo acto de violencia y de estafa, aun suponiendo que toda propiedad privada en su origen proviniese del trabajo personal del poseedor y que, en lo sucesivo, no se hubiese cambiado nunca sino valores iguales por valores iguales, sin embargo necesariamente llegamos, con el progresivo desarrollo de la producción y el cambio, al modo actual de la producción capitalista, al monopolio de los medios de producción y de subsistencia en manos de una sola clase poco numerosa, a la reducción de la otra clase, que forma la mayoría, al estado proletario que nada posee; a la sucesión periódica de la producción vertiginosa y de las crisis comerciales, a toda la anarquía actual de la producción. Todo este proceso se explica por causas puramente económicas, sin que sea necesario, ni una sola vez, el que intervenga la rapiña, la violencia, el Estado, ni ninguna otra ingerencia política. Por tanto, pues, la «propiedad fundada en la violencia» se muestra como una simple fanfarronada, que oculta la ininteligencia de la marcha real de las cosas.
La expresión histórica de este proceso, es la evolución de la burguesía. Si «las condiciones políticas son la causa determinante de la situación económica», la burguesía moderna no habría debido constituirse luchando contra el régimen feudal, sino ser el niño mimado de ese régimen y nacer espontáneamente del mismo. Todo el mun-