raleza. Y por lo mismo que se apropiará los resultados de esta evolución de la filosofía, que ha durado dos mil quinientos años, se desembarazará, de una parte, de toda filosofía de la naturaleza que lleve una existencia aparte, fuera y por encima de ella, y de otro lado de ese método limitado de pensar que le es propio y que ha heredado del empirismo inglés.
III
Esta nueva edición, prescindiendo de algunos cambios de expresión sin importancia, es una reimpresión de la precedente. Sólo en un capítulo, el décimo de la segunda parte, Sobre la Historia crítica, me he permitido hacer adiciones fundamentales, por las siguientes razones:
Como ya hice notar en el prefacio de la segunda edición, ese capítulo, en todo cuanto tiene de importancia, es de Marx. En su primera forma, destinado como estaba a ser un artículo de periódico, me vi obligado a abreviar considerablemente el manuscrito de Marx, precisamente en las partes en que la crítica de las declaraciones de Dühring pasa a segundo término, con relación a los desarrollos originales sobre la historia de la economía política. Pero hoy justamente son estos últimos los que tienen aún el mayor y más durable interés. Por eso me creo obligado a reproducir tan completa y textualmente como sea posible, los estudios en que Marx asigna a hombres tales como Petty, North, Loke, Hume, la parte que les corresponde en la génesis de la economía clásica y más aún su explicación del Tableau economique de Quesnay, ese enigma de esfinge, que había quedado sin resolver por toda la economía moderna. Por lo contrario, cuanto