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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/261

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por Federico Engels

casos de excepción son, particularmente, los de conquistas, en que bárbaros conquistadores han exterminado o arrollado la población de un país, o han devastado o dejado arruinarse fuerzas productivas que no sabían qué hacer de ellas: es lo que hicieron los cristianos en la España de los moros con la mayor parte de los trabajos de irrigación en que se basaba la muy adelantada agricultura y horticultura de éstos.

Toda conquista por un pueblo bárbaro perturba naturalmente la evolución económica y destruye numerosas fuerzas productivas; pero, en la inmensa mayoría de casos de conquista durable, el conquistador bárbaro se ve obligado a adaptarse al «estado económico» superior que surge de la conquista y es asimilado por el pueblo conquistado, y aun obligado frecuentemente a adoptar su lengua. Mas allí donde, exceptuados los casos de conquista, el poder público de un país se opone a su evolución económica, como ha sucedido en un momento dado a casi todo poder político, la lucha se termina siempre con la caída del poder político. Sin excepción, inexorablemente la evolución económica se ha abierto camino; ya hemos indicado el más reciente y notable ejemplo de ello: la Revolución francesa[1]. Si, en conformidad con la teoría del Sr. Dühring, el estado económico y con él la constitución económica de un país determinado dependiese simplemente del poder político, sería absolutamente imposible comprender por qué Federico-Guillermo IV no consiguió, después de 1848—a pesar de su «magnífico ejército»—, implantar el sistema corporativo de la Edad Media y otras monomanías románticas en los caminos de hierro, en las máquinas de vapor y en la gran industria de su país, que precisamente iba en vías de crecimiento; o explicar por qué el emperador de Rusia que,

  1. Economía política, cap. II. Teoría de la violencia (fin)