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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/262

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Anti-Duhring

sin embargo, es más poderoso todavía, no puede ni pagar sus deudas ni aun mantener su «poder», sino por continuos empréstitos «al estado económico» de la Europa occidental.

Para el Sr. Dühring, la violencia es el mal absoluto; para él el primer acto de violencia es la caída, y toda su exposición es una jeremiada acerca del pecado original, que ha contaminado toda la historia hasta el presente, y acerca de la corrupción ignominiosa de todas las leyes naturales y sociales, por ese poder diabólico: la violencia. Mas la violencia juega también otro papel en la historia, tiene un papel revolucionario es, según la frase de Marx, la partera de toda vieja sociedad preñada de otra nueva sociedad, es el instrumento con ayuda del cual el movimiento social se abre paso y rompe formas políticas muertas; de todo esto el Sr. Dühring no dice una palabra. Sólo con suspiros y gemidos admite como posible que la violencia sea quizás necesaria para destruir la explotación económica... ¡desgraciadamente!, «porque la violencia—dice—desmoraliza siempre a quien usa de ella». ¡Y esto, cuando se sabe que gran auge moral e intelectual siguió a toda revolución victoriosa! ¡Y esto en Alemania, en que el choque violento a que el pueblo podría ser obligado, tendría al menos la ventaja de destruir el servilismo que ha penetrado la conciencia nacional, a consecuencia del rebajamiento de la guerra de los treinta años! ¿Y este espíritu de predicador, sin arranque, sin sabor y sin fuerza era quien pretendía imponerse al partido más revolucionario que conoce la historia?