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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/267

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por Federico Engels

damental de la comparación y la evaluación, en que descansa el valor y los precios que lo expresan en dinero, pertenece al orden de la producción, prescindiendo de la repartición, que sólo luego introduce un segundo elemento en el concepto del valor. Los obstáculos mayores y menores que opone la diversidad de condiciones naturales a los esfuerzos efectuados para procurarse las cosas—diversidad que obliga a gastos más o menos considerables de fuerza económica—, determinan también... el quantum del valor, «el cual se evalúa» según la resistencia que opone la naturaleza y las circunstancias a los esfuerzos para procurárselas. La medida en que concretamos nuestra propia fuerza en las cosas es la causa decisiva e inmediata de la existencia del valor, en general, y de su quantum en particular»[1].

Si lo dicho tiene sentido, quiere decir: El valor de un producto del trabajo está determinado por el tiempo necesario para producirle: lo cual ya sabíamos desde hace tiempo, sin el Sr. Dühring. Pero en lugar de decir la cosa sencillamente, es menester que la embrolle con sus palabras de oráculo. Es sencillamente falso que la medida en que se concreta su fuerza en una cosa cualquiera (para conservar su pomposo estilo), sea la causa decisiva e inmediata del valor y del quantum del valor, porque, ante todo, precisa saber en qué cosa se concreta la fuerza y, en segundo lugar, de qué manera se concretiza. Si uno fabrica una cosa que no tiene valor de uso para otro, toda su fuerza no produce un átomo de valor; si se obstina en fabricar a mano un objeto que una máquina produce veinte veces más barato, diez y nueve vigésimas partes de la fuerza que él concretiza en la cosa no producen, ni valor en general, ni una cantidad determinada de valor.

  1. Cursus der Nationalökonomie, 1.ª parte cap. II. Riqueza y valor. Productividad y rentabilidad pág. 27.