una ilusión ver, desde luego, en el valor un equivalente, en el sentido propio del término, es decir, «algo que vale otro tanto» o un proceso de cambio conforme al principio de la igualdad de la prestación y de la contra-prestación... Por lo contrario, lo que caracteriza una teoría exacta del valor, es que el principio general e ideal de evaluación, no coincide con la forma particular que toma el valor, forma que descansa en la coacción de la repartición y se modifica con la constitución social, mientras que el valor económico verdadero no podría ser sino un valor adecuado a la naturaleza y no puede modificarse sino con los obstáculos naturales y técnicos que encuentra la pura y simple producción»[1].
El valor práctico de una cosa consiste, pues, según el Sr. Dühring, en dos elementos: primeramente, el trabajo que en ella se contiene y, en segundo término, el encarecimiento producido por el tributo impuesto «espada en mano». En otras palabras, el valor actual es el precio del monopolio. Si, pues, en conformidad a esa teoría del valor, todas las cosas tienen tal precio de monopolio, dos casos solos pueden ocurrir: o bien cada uno pierde como comprador cuanto ha ganado como vendedor (y entonces los precios han cambiado nominalmente, pero en realidad, en su relación recíproca, permanecen idénticos y todo queda lo mismo y es puramente ilusorio el famoso valor de repartición); o bien el pretendido encarecimiento causado por el tributo representa una suma de valor real, a saber, la producida por la clase trabajadora productora del valor y apropiada por la clase de los monopolizadores y, entonces, esa suma de valor consiste sencillamente en trabajo no pagado, en cuyo caso volvemos, a pesar del hombre que tiene la espada en mano, a pesar del pretendido encarecimiento debido al tributo
- ↑ Cursus der Nationalökonomie, pág. 26-29.