pues para ello necesita cuatro marcos. Mas como hemos supuesto, por otra parte, que el conjunto de condiciones no se ha modificado, es menester que el salario del trabajo expresado por los medios de existencia sea el mismo, es preciso que el salario del trabajo expresado en moneda suba en la proporción de tres a cuatro marcos por día. Lo que los capitalistas sustraen a la clase trabajadora en forma de interés, es menester que se lo reintegren en forma de salario. Estamos exactamente en el mismo punto que al empezar; si el salario del trabajo es que determina el trabajo, la explotación del trabajador por el capitalista es imposible. Igualmente es imposible la formación de un excedente de productos, pues hemos supuesto que los trabajadores consumen exactamente tantos valores como producen, y como los capitalistas no producen ningún valor, no se ve de qué podrían vivir. Y si tal excedente de la producción respecto del consumo, si tal fondo de producción y de reserva es, sin embargo, real y está en manos de los capitalistas, no hay más que una explicación posible, y es, que los trabajadores no consumen para mantenerse, sino valores de objetos, mientras que los objetos mismos se les deja a los capitalistas para una utilización ulterior.
La segunda alternativa es ésta: dado que los fondos de producción y de reserva, de hecho, están en manos de los capitalistas; dado que se han originado de la acumulación del interés (prescindimos por el momento de la renta de la tierra), necesariamente están constituídos por la acumulación del excedente del producto del trabajo entregado a la clase capitalista por los trabajadores sobre la suma del salario del trabajo pagado a la clase trabajadora por los capitalistas. Pero entonces, el valor se determina, no por el salario del trabajo, sino por la cantidad de trabajo; entonces, la clase trabajadora entrega a la clase capitalista, con el producto del trabajo, una mayor