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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/282

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Anti-Duhring

completa obscuridad», obscuridad completa que es cosa suya y que le permite tomar el valor de los objetos en el comercio, el único de que Marx se ocupa, por los «gastos naturales», que no sirven sino para aumentar la obscuridad, y aun por el «valor absoluto», que, según nuestro conocimiento, jamás tuvo curso hasta aquí en la economía política. Entienda lo que entienda el Sr. Dühring por «gastos naturales», y sea lo que fuere de sus cinco géneros de valor en que ha tenido el honor de representar el valor absoluto, lo cierto es que Marx no hace cuestión de eso en modo alguno, sino del valor de los objetos de comercio; y que en toda la sección del Capital consagrada al valor[1] no se encuentra la menor alusión que permita juzgar si Marx cree aplicable, y en qué medida, esa teoría de los valores de los objetos en el comercio a otras formas de sociedad diferentes de la nuestra.

«Por tanto, no es—continúa Dühring—, como Marx se figura, que el trabajo de cualquiera tenga mayor valor que el de otro, porque un trabajo superior a la media fuese, por decirlo así, condensado; todo tiempo de trabajo, en principio y sin excepción—sin que desde luego haya que fijar la media por consecuencia—todo tiempo de trabajo tiene el mismo valor.» Ha tenido la fortuna el Sr. Dühring de que el destino no le hiciera fabricante y le librara de fijar el valor de los productos según esa nueva regla, que infaliblemente le hubiera llevado a la bancarrota. Pero qué ¿acaso nos encontraríamos en la sociedad de fabricantes? De ninguna manera. Con sus «gastos naturales» y su «valor absoluto», el Sr. Dühring nos ha hecho dar un salto, verdaderamente peligroso, fuera del mundo actual, del pérfido mundo de los explotadores, a su propia comuna económica del porvenir, al pleno ciclo de la igualdad y de la justicia; y necesitamos, por

  1. Libro I, 1.º sección, capítulo I y III.