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histórica y lógica, etc., por declarar, por último, que caballos, bueyes, burros y perros son, por tanto, excluídos de la denominación de locomotora, la cual no es válida sino para los coches de vapor. Y otra vez nos vemos obligados a decir que la idea que Dühring se forma del capital, es precisamente la que destruye todo rigor en el análisis económico, la que hace desaparecer toda facultad de distinción, al mismo tiempo que toda probidad en el uso de los conceptos, y que justamente en el Sr. Dühring es en quien se da el imaginar caprichoso, la confusión, las ligerezas presentadas como profundas verdades lógicas y las bases más frágiles.
Pero todo eso no es nada. A pesar de todo, corresponde al Sr. Dühring la gloria de haber descubierto el centro de gravedad alrededor del cual se ha movido hasta aquí toda la economía, toda la política, todo el derecho; en una palabra, toda la historia. Helo aquí:
«La fuerza y el trabajo son los factores fundamentales que entran en juego en la constitución de las relaciones sociales.»
En esta proposición se encierra la constitución entera del mundo económico hasta el día:
Artículo 1.° El trabajo producido.
Artículo 2.° La fuerza repartida.
Y he aquí también, hablando francamente, toda la ciencia económica del Sr. Dühring.