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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/303

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por Federico Engels

muestra, por ejemplo, cómo una ley determinada, la ley del valor, aparece en un caso determinado como inmanente a la concurrencia, y en ella ejerce su fuerza motriz. El Sr. Dühring podría ver con esto solo que la concurrencia juega un papel capital en la repartición de la supervalía, y si se reflexiona un poco, las indicaciones dadas en el primer volumen son suficientes, en efecto, para darnos a conocer, al menos en sus líneas generales, la transformación de la supervalía en sus manifestaciones secundarias.

Mas, justamente, la concurrencia es la que impide al Sr. Dühring el comprender nada en absoluto. Él no alcanza a comprender cómo los empresarios concurrentes pueden vender el producto entero del trabajo, el superproducto, de una manera permanente por encima de los gastos naturales de fabricación. Y eso es lo que ha expresado con su «rigor» habitual, que de hecho no es sino negligencia y fantasía. En Marx el superproducto como tal no cuesta nada el fabricarlo; es la parte del producto que no cuesta nada al capitalista. Si, pues, empresarios concurrentes quisieren vender el superproducto en el precio determinado por los gastos naturales de fabricación, sería menester que hiciesen un donativo gratuito. Pero no nos detengamos en esos «detalles micrológicos». De hecho, ¿los empresarios concurrentes no venden diariamente el producto del trabajo por encima de los gastos naturales de producción? Según el Sr. Dühring, los gastos naturales de fabricación consisten «en el gasto de trabajo o de fuerza, medida en último análisis el gasto de alimento», es decir, que en la sociedad actual esos gastos están constituídos por el gasto real en primeras materias, en instrumentos de trabajo y en salario de trabajo, por oposición al «peaje», al beneficio, al excedente conquistado espada en mano. Ahora, es bien conocido que en la sociedad, en que vivimos, los empresarios con-