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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/304

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Anti-Duhring

currentes no venden sus productos por el precio determinado por los gastos naturales de fabricación, sino que añaden el excedente pretendido, el beneficio y, en efecto, lo obtienen de ordinario. La cuestión que el Sr. Dühring creía tener que plantear para, de un soplo, echar por tierra la construcción de Marx, como el difunto Josué las murallas de Jericó, no es tal sino en la teoría económica del Sr. Dühring: veamos la solución que da.

«La propiedad capitalista—dice—no tiene valor práctico y no puede venderse si, al mismo tiempo, no se contiene en ella un poder indirecto sobre la materia humana. El producto de ese poder de coacción es el beneficio del capital, y la cantidad de tal beneficio dependerá, pues, de la extensión e intensidad del ejercicio de ese poder... El beneficio del capital es una institución política y social cuya acción es más poderosa que la de la concurrencia. Los empresarios operan, en esta relación, como clase, y cada uno, en particular, mantiene su posición. A cada forma imperante de economía corresponde necesariamente un tanto determinado del beneficio del capital.»

Desgraciadamente, no sabemos siempre cómo se las arreglan los empresarios concurrentes para vender de un modo permanente el beneficio del trabajo, por encima de los gastos naturales de fabricación. Parece imposible que el Sr. Dühring haya despreciado tanto a sus lectores, que les eche por todo pasto una frase, a saber: que el beneficio del capital está por encima de la concurrencia, como en otro tiempo el rey de Prusia estaba por cima de la ley. Conocemos los manejos de que se valió el rey de Prusia para elevarse por encima de la ley, y justamente son los manejos en virtud de los cuales el beneficio del capital deviene más poderoso que la concurrencia, la cual debería darnos a conocer el Sr. Dühring, y que obstinadamente rehusa explicarnos. No basta decir, como hace,