en segundo lugar, que no explica el origen de la violencia misma, y esto muy prudentemente, porque sin eso llegaría a esta conclusión: que todo poder social y toda violencia política tiene su origen en las condiciones económicas, en la forma de producción y cambio dado por la historia a cada sociedad.
No obstante, tratemos de arrancar aún algunas aclaraciones, respecto al beneficio, al inexorable «fundador» de la economía. Quizás lo consigamos abordando sus explicaciones tocante al salario, en la página 158:
«El salario es el precio del mantenimiento de la fuerza de trabajo, y no aparece, desde luego, sino como base de la renta de la tierra y del interés del capital. Para comprender la situación con entera claridad, representémonos la renta de la tierra, después el beneficio del capital, en la historia—con independencia del salario del trabajo—, basado en la esclavitud y la servidumbre; el que haya necesidad de mantener un esclavo, un siervo o bien un trabajador asalariado, eso no introduce diferencia alguna sino en la forma de imposición de los gastos de producción, pues en uno u otro caso el producto neto obtenido por la explotación de la fuerza de trabajo constituye el rento del dueño. Por tanto, se ve que la oposición fundamental, en virtud de la cual, de un lado se tiene una forma cualquiera de la renta del poseedor, y de otro, el trabajo asalariado sin posesión, que tal oposición no puede comprenderse exclusivamente en uno de sus miembros, sino en los dos a la vez. Mas la renta del poseedor no es, como sabemos (página 188), sino una expresión que designa, a la vez, la renta de la tierra y el beneficio del capital. También se dice en la página 174: «El producto del capital es la apropiación de la parte principal del producto de la fuerza de trabajo: el trabajo, sometido directa o indirectamente y bajo una forma cualquiera, es el correlativo indispensable sin el cual el beneficio