qué modo la anexión de la supervalía marxista, con el nombre de renta de posesión, aclara los motivos de esa afirmación, tan falsa como obstinada, repetida en dos ediciones, según la cual Marx no entiende por supervalía sino el beneficio o ganancia del capital?
Expongamos, pues, los resultados a que ha llegado el Sr. Dühring, en su propio lenguaje. «Según el señor Dühring, el salario del trabajo no representa sino la remuneración del tiempo de trabajo en que el obrero trabaja verdaderamente por hacer posible su propia existencia. Un reducido número de horas bastaría para ello, pues todo el resto de la jornada de trabajo, con frecuencia tan prolongada, da un excedente en que se contiene lo que nuestro autor llama renta de posesión. Haciendo abstracción del tiempo de trabajo ya contenido, en un estado cualquiera de la producción, en los instrumentos de trabajo y las materias relativamente brutas, ese excedente de la jornada de trabajo es la parte del empresario capitalista. La extensión de la jornada de trabajo, por consecuencia, es una ganancia absolutamente abusiva del capitalista. El odio venenoso con que persigue el señor Dühring este género de explotación es muy comprensible...» Pero lo que es menos concebible es que quiera volver a su «cólera más violenta».