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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/317

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por Federico Engels

gozaba de ella. Al menos no se ha juzgado necesario analizar la renta de un propietario que explota su fundo de tal modo, que una parte represente, por decirlo así, el interés del suelo, y otra, el beneficio suplementario del empresario. Prescindiendo del capital, propiamente dicho, que explota el labrador, parece que las más de las veces se estima su ganancia particular como una especie de salario. Por tanto, fuera arriesgado querer hacer alguna afirmación en este asunto al no haberse planteado nunca con precisión. De consiguiente, donde no se trate de explotaciones considerables, se verá fácilmente que no se puede considerar la ganancia del labrador como salario de su trabajo; en efecto, ese beneficio se funda en la fuerza de trabajo de los obreros agrícolas, cuya explotación hace posible este género de ingresos: evidentemente, dicho beneficio es una fracción de la renta que queda en manos del labrador y que disminuye la renta integral que el propietario, explotándola por sí mismo, sacaría de su explotación».

La teoría de la renta fundiaria pertenece propiamente a la economía inglesa, y no podía ser de otra manera, pues sólo en Inglaterra existia una forma de producción en que la renta, efectivamente, se había separado del beneficio y del interés. Ya se sabe que en Inglaterra domina la gran propiedad de la tierra y la gran agricultura. Los propietarios de la tierra dan en arriendo sus propiedades, en forma de dominios frecuentemente muy extensos, a labradores que poseen capital suficiente para explotarlos; dichos labradores no trabajan ellos mismos como los labriegos alemanes, sino que, como verdaderos empresarios capitalistas, se valen del trabajo de granjeros y jornaleros. He ahí, pues, las tres clases de la sociedad burguesa y los ingresos propios de cada una de ellas: el propietario de la tierra percibe la renta fundiaria, el capitalista se guarda el interés y el trabajador cobra su