tomy of Ireland, que apareció primero en 1672—y no en 1691, como dice el Sr. Dühring, copiando los trabajos de segunda mano y las «compilaciones más vulgares».—En esa obra han desaparecido por completo las últimas trazas de las ideas mercantilistas que se encuentran en los demás escritos de Petty: es una pequeña obra maestra, de fondo y de forma, que, naturalmente, no nombra el Sr. Dühring: y es que está en el orden natural de las cosas que, ante el economista más genial y original, la medianía vanidosa y pedante manifieste un descontento gruñón y se irrite porque los rayos del genio teórico, en lugar de desfilar solemnemente como «axiomas» acabados, broten en disperso orden, del estudio profundo de la práctica «vulgar», por ejemplo, de los impuestos.
El Sr. Dühring trata a Petty, fundador de la Aritmética política, es decir, de la Estadística, como hubiese tratado a Petty si propiamente fuese economista: se encoge de hombros y se burla de la singularidad de los procedimientos que aplica. Pero ante los métodos grotescos que aplicaba el mismo Lavoisier á sus asuntos un siglo más tarde, ante la distancia considerable que separa la misma estadística actual del fin que le había asignado el poderoso genio de Petty, la orgullosa satisfacción del señor Dühring, doscientos años post festum, muéstrase en toda su necedad no disfrazada.
Las ideas considerables de Petty—de que tan poco se trata en la «empresa» de Dühring—no son, según el último, sino puras salidas de tono, ideas lanzadas enteramente al azar, pensamientos ocasionales, a los cuales se atribuiría únicamente al presente—por medio de citas separadas del contexto—una significación que no tienen; Petty, pues, no representaría papel alguno en la verdadera historia de la economía política sino en obras modernas por bajo del nivel de la crítica profunda y de la «historia de gran estilo del Sr. Dühring». En suma: