otros de sus méritos, es una exposición clásica, escrita con la más rigurosa lógica, de la doctrina librecambista, tanto por lo que se refiere al comercio exterior, como por lo que toca a la circulación interior; y de hecho es «cosa inaudita» en el año 1691.
Además, el Sr. Dühring dice que North era un «comerciante», un pillo, y que su libro «no tuvo ningún éxito». ¿Cómo libro semejante pudo tener «éxito» en el momento del triunfo final del sistema proteccionista en Inglaterra, entre la turba dominante? Sin embargo, esa circunstancia no impidió, en modo alguno, su acción teórica inmediata, la cual se señala en toda la serie de trabajos económicos que aparecieron en Inglaterra inmediatamente después, y aun en parte, en los últimos años del siglo XVII.
Locke y North nos muestran cómo las primeras ideas atrevidas de Petty, sobre casi todos los asuntos de la economía política, se volvieron a tratar y a elaborar aisladamente por sus sucesores ingleses. El rastro de esa evolución, durante el período que corre de 1691 a 1752, se ofrecen al observador, menos atento, por el solo hecho de que todos los trabajos económicos importantes, que datan de esa época, se refieren a Petty, ya para refrendar sus ideas, ya para refutarlas. Tal período, en que abundan los talentos originales, es el más importante para el estudio de la génesis progresiva de la economía política. «La historia de gran estilo», que imputa a Marx el pecado inexpiable de haber hecho tanto ruido en derredor de Petty y de los escritores de esta época, en el Capital, se contenta con borrarla de la historia. De Locke, North, Boisguillebert y Law pasa inmediatamente a los Fisiócratas, y se ve aparecer, a la entrada del verdadero templo de la economía política... David Hume (con permiso del señor Dühring restablecemos el orden cronológico y colocamos a Hume antes de los Fisiócratas).