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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/338

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Anti-Duhring

a la naturaleza del «beneficio» que, no obstante, juega su papel en uno y en otro.

«De otra parte—dice el Sr. Dühring desde lo alto de su cátedra—frecuentemente ha habido prevención en los juicios pronunciados respecto de Hume, y se le han atribuído ideas que, en modo alguno, eran las suyas»; de cuya manera de proceder, el mismo Sr. Dühring, nos da más de un ejemplo notable.

Por ejemplo, el Ensayo de Hume acerca del interés, comienza con estas palabras: «Pasa por no haber signo más cierto del estado floreciente de un pueblo, el módico tanto del interés, y con justo título, bien que la causa de tal hecho sea quizás algo diferente de la que se le atribuye de ordinario.» De consiguiente, desde la primera fase, Hume estima como un lugar común, ya vulgar en su tiempo, la idea de que lo módico del interés es el signo más seguro de la prosperidad de una nación. Efectivamente, dicha idea llevaba cien años corriendo por el mundo, desde Child, aun cuando el Sr. Dühring, por lo contrario, dice (página 130): «Entre las ideas que Hume ha expresado tocante a la tasa del interés, es menester, ante todo, insistir en esta idea: que esa tasa es el verdadero barómetro de la situación (¿cuál situación?), y su modicidad, el signo infalible de la prosperidad de un pueblo.» ¿Quién, pues, está tan «prevenido» para hablar así? Ninguno otro más que el Sr. Dühring.

Además, nuestro historiador crítico se admira cándidamente de que Hume, con motivo de tal cual idea feliz, «no pretende haberla descubierto». ¡He ahí lo que no habría ocurrido al Sr. Dühring!

Hemos visto cómo Hume confunde el aumento de metal precioso con ese incremento especial, acompañado de depreciación, que constituye una revolución en la medida del valor de las mercancías. Semejante confusión era inevitable en Hume, porque no tenía la menor idea de la