Cuadro de Quesnay está hecho para mostrar cómo el capital total de un país (de hecho, de Francia) circula entre esas tres clases y sirve para la reproducción anual.
El Cuadro supone, desde luego, que el sistema de arriendo, y por tanto, el gran cultivo, en el sentido que podían tener esas palabras en tiempo de Quesnay, se introduce en todas partes: Normandía, Picardía, Isla de Francia y algunas otras provincias francesas le servían de ejemplo. Así, el arrendatario verdadero jefe de la agricultura, representa en el Cuadro a toda la clase productiva (agrícola) y paga al propietario de la tierra una renta en dinero. Y Quesnay atribuye al conjunto de los arrendatarios una colocación de fondos o inventario de 10.000 millones de libras, cuya quinta parte (o sea 2.000 millones) representa el capital de explotación que precisa reemplazar por año. Quesnay, para hacer esa estimación, se refiere de nuevo principalmente a las haciendas mejor cultivadas de las provincias citadas.
Además, Quesnay supone para simplificar: 1.º, que los precios son constantes y la reproducción, simple; 2.º, que no existe la circulación en el seno de una misma clase, y que tiene en cuenta, exclusivamente, la circulación entre clase y clase; 3.º, que todas las ventas, como todas las compras, que se hacen entre clase y clase, durante el año de explotación, se reunen en una suma total única. Por último, hay que recordar, que en tiempos de Quesnay, en Francia como en el resto de Europa, en diverso grado, la industria doméstica, propia de la familia campesina, constituía la parte más considerable de todas las necesidades, aparte la del alimento, y por eso Quesnay muy naturalmente considera la industria doméstica como parte integrante de la agricultura.
El punto de partida del Cuadro es la recolección total, el producto de los frutos anuales del suelo, y por esa