arrendatarios deben pagar a los propietarios fundiarios no asciende sino a los dos tercios de ese excedente, o sea a 2.000 millones. Bien pronto se verá por qué 2.000 millones figuran bajo el epígrafe de «producto neto» o «renta neta».
Pero fuera de la reproducción agrícola total, del valor de los 5.000 millones, de los cuales 3.000 millones pasan a la circulación general, hay todavía, antes de que comience el movimiento descrito en el Cuadro, todo el «peculio» de la nación, 2.000 millones de dinero contante, en manos de los arrendatarios. He aquí cómo:
Como el punto de partida del Cuadro es la renta total, ésta misma constituye el punto en que termina el año económico, por ejemplo, el año 1758, según el cual comienza un nuevo año económico. Durante ese nuevo año 1759, la parte del producto bruto destinado a la circulación se repartió entre las otras dos clases por medio de una serie de pagos, de ventas y compras particulares. Los movimientos sucesivos, parciales, que se escalonan en todo el año (como era inevitable, naturalmente, en este Cuadro) se sintetizan en un reducido número de actos característicos que comprende cada cual, de un golpe, un año entero. Así, a fines de 1758 la clase de arrendatarios ha visto afluir de nuevo a ella el dinero que había pagado en 1757 como renta a los propietarios fundiarios (el Cuadro ismo muestra cómo), a saber: la suma de 2.000 millones, de tal suerte que puede volver a lanzar de nuevo dicha suma a la circulación en 1759.
Mas dicha suma, como observa Quesnay, es mucho mayor que la que se esperaria encontrar en la realidad (en que los pagos se repiten constantemente, por fracciones) para la circulación total de un país (por ejemplo, Francia); así, los 2.000 millones de libras que se encuentran en manos de los arrendatarios representan la suma total que circula en la nación. La clase de propie-